¿Qué será el Trumpismo?

“En cuatro años Donald Trump ha reconfigurado la política contemporánea de los Estados Unidos. Mientras se autoproclama “un hombre de acción”, su récord muestra lo opuesto: no construyó el muro, nunca comenzó las obras de infraestructura que planteó en 2016 y no tumbó el plan de salud de Obama”: Jesse Tangen-Mills, profesor estadounidense radicado en Colombia, analiza el “Trumpismo” y cómo reconfiguró el partido Republicano

France 24

«Yo soy inmenso, contengo multitudes». Esa frase la escribió el poeta Walt Whitman, pero puede haber salido de la boca de Donald Trump. Ejemplifica su megalomanía. Él contiene tantas «multitudes» que es difícil imaginar — si pierde las elecciones — qué será de Trump después del próximo martes. ¿Qué será el Trumpismo?

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En cuatro años Donald Trump ha reconfigurado la política contemporánea de los Estados Unidos. Mientras se autoproclama «un hombre de acción», su récord muestra lo opuesto: no construyó el muro, nunca comenzó las obras de infraestructura que planteó en 2016 y no tumbó el plan de salud de Obama. A pesar de eso, el peso de sus palabras, sus muchas, incesantes palabras ha reconfigurado el partido Republicano.

No ha sido la primera vez que un presidente cambia la orientación de un partido en los Estados Unidos. Reagan se llevó el voto blanco de la clase trabajadora, muchos en gremios alineados con la izquierda por décadas, a la derecha. Bill Clinton buscó una base en el centro con políticas de justicia y economía de la derecha, creando una super-mayoría con varios grupos minoritarios.

Trump, sin embargo, lo hace de capricho. Aunque Trump se presenta como un republicano hecho y derecho, no siempre fue así.

Trump no solo donaba a los Clinton sino también era parte de su círculo de élite en Nueva York. Ese Trump públicamente apoyaba el derecho de mujeres a terminar el embarazo. Varios creían que después de las elecciones primarias de 2016, Trump iría más hacia el centro del espectro político. Y ahora con tanto tiempo que ha tenido él en la pantalla global, lo extraño es que apenas lo conocemos.

Su solipsismo imprevisible recuerda a las varías formas del peronismo en Argentina. Hubo un Perón de la izquierda y después de la centroderecha, para no mencionar todos los movimientos creados en su contra. Esas divisiones más de cincuenta años después siguen dictando los polos políticos en ese país. No es difícil imaginar las varias secuelas políticas de las posiciones de Trump en el futuro de los Estados Unidos.

Quizá la única característica consistente del Trumpismo es su implícito racismo. En eso Trump ha sido contundente toda su vida.

Sacó una propaganda en 1985 — mucho antes de ser figura nacional — pidiendo la pena capital por cinco adolescentes afroestadounidenses acusados por la violación de una mujer blanca (todos después absueltos). Su carrera política realmente comenzó con su denuncia falsa de que Barak Obama no fuese nacido en los Estados Unidos. (Uno de los requisitos para ser presidente es ser nacido en los Estados Unidos.)

Durante su administración, Trump se ha negado a denunciar a los supremacistas blancos, ha dialogado con grupos racistas paramilitares, hasta la semana pasada su yerno Jared Kushner ha salido a comentar que los afroestadounidenses solo «no trabajan lo suficiente para el éxito».

Lo cierto es que el Trumpismo es un movimiento político racista vestido en el nacionalismo. Lo demás es lo que invente. Trump se cree «inmenso» y contiene «multitudes». Estaremos escuchando sus improvisaciones por mucho más tiempo pese a quien gane el martes.

Jesse Tangen-Mills / @colombofile

 

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