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Columnas 18/11/2019

Marcha inteligente

“No más encapuchados, no más infiltrados, seamos inteligentes y hagamos algo distinto. Apoyo la marcha, estoy tan mamado como ustedes de la derecha y la izquierda que tiene este país. Me dan asco los videos de los tales “patriotas” que dicen que se van a defender, me dan asco los videos de los encapuchados, me da asco la fuerza pública represora y desmedida”: ‘Pote’ Ríos

La marcha convocada para el 21 de noviembre luce distinta a las miles que se han dado en la historia de este país para protestar por lo que sea. Lo que sucede en otros países del hemisferio, más lo que sucede en el nuestro (que es lo realmente importante), le da un halo de que algo distinto puede suceder en aras de tener cambios de fondo en un país al que, en todos los ámbitos de la sociedad, le hacen de todo y nada pasa.

Nada peor que la indolencia, que la anestesia y que lo anormal se vuelva normal a costa de creer que los cambios no se pueden lograr. Y es que las marchas han sido, a lo largo de la humanidad, una forma de expresión en la que los ciudadanos, en masa, dan fe de lo que no anda bien. Y acá en esta Colombia las cosas no andan bien con Duque, tampoco con Santos, ni con Uribe, Pastrana, Samper, Gaviria, Barco, Belisario, López, Turbay y siga esta lista hasta Rafael Reyes, Rafael Núñez y Simón Bolívar. Hemos sido un país criado con base en los problemas, y los problemas son atasco. Llame usted problemas lo corruptos y violentos que somos, de ahí desprenda usted aspectos como la pereza, el ‘importaculismo’, el ‘usted no sabe quién soy yo’, lo bebedores que somos y lo apáticos.

Por ejemplo, acá nos clavan los impuestos y todas las alzas que usted quiera en diciembre. Sí, mientras que nos ahogamos en trago, natilla y buñuelos, nos suben todo y con la resaca encima poco o nada importa. Eso sí, hay otro aspecto: somos quejetas, pero de esa queja que solo satisface el hecho de decirle a otro colombiano que esto está hecho mierda y que nos dan por el jopo cuantas veces se les da la gana.

Y ahí llega el otro punto, en todos estos años de república tenemos una particular “afición” por elegir a los gobiernos que siempre nos van a clavar con mayor profundidad. En sí, los elegimos, nos prestamos para regalar o vender el voto y luego nos quedamos en la quejita del porqué nos clavan sin piedad. Es la historia de un país que ha estado manejado como un negocio por las mismas siete u ocho familias y por los mismos tres o cuatro megamillonarios que tiene esta tierra.

Y así como en septiembre, creo, el Caribe tiene su temporada de huracanes, Colombia ha tenido su temporada de marchas. Se ha marchado siempre, se ha gritado lo mismo siempre, se ha pedido lo mismo siempre y poco o nada ha pasado siempre.

Y ahí es que pido que esta marcha, la del 21, sea inteligente. Hacer lo mismo es generar lo mismo y el resultado será lo mismo. Tirar piedra de un lado, lanzar el gas del otro, pintar paredes de un lado, sacar el bolillo del otro, destruir un local o un cajero de un lado, sacar la tanqueta del otro… es parte del mismo menú. Los de un lado lo saben, los del otro también. Al final es una cuestión de que pase y ya. Al otro día, lo mismo: la injusticia, la desigualdad, la educación jodida, los asesinatos, el menú de mierda de este atrasado país. ¡Ah, y vuelven a votar por los mismos!

La marcha es una maravilla. Pero la violencia desvirtúa todo el peso argumentativo que tiene la marcha misma. Atentar contra un edificio, el metro, los buses, la gente inocente, un cajero automático, deja de lado esa acción simbólica de salir a las calles, deja de lado la gran acción dialógica que tiene marchar para decir que estamos mamados y queremos cambios sustanciales y tangibles.

No más encapuchados, no más infiltrados, seamos inteligentes y hagamos algo distinto. Apoyo la marcha, estoy tan mamado como ustedes de la derecha y la izquierda que tiene este país. Me dan asco los videos de los tales “patriotas” que dicen que se van a defender, me dan asco los videos de los encapuchados, me da asco la fuerza pública represora y desmedida.

Así que no mordamos el anzuelo, marchemos bien, en paz, gritando a pulmón y con mensajes claros. Creo que esas acciones serán más productivas que el modelo de marcha que lleva más de un siglo y poco ha dado en este país.

Por Andrés ‘Pote’ Ríos / @poterios