Un Mundial para Falcao

Por Alejandro Pino Calad

En el 2013 Colombia clasificó a su primer Mundial de este siglo gracias a una máquina ofensiva aceitada y bien preparada en la que Falcao García brillaba por encima de todos. Sus goles condujeron a una Selección que había jugado su último Mundial en Francia 98 y que, como el grunge, parecía vivir de sus glorias de los 90 por falta de renovación y de estrellas.

José Pékerman asumió el mando del equipo en 2012 y comenzó una marcha triunfal que terminó en los cuartos de final de Brasil 2014 en la que tuvo que cambiar su modelo de juego pues esa gran figura de las Eliminatorias, Falcao, sufrió una inesperada y lamentable lesión que primero fue manejada mediática e industrialmente para que los anunciantes no se espantaran con su posible ausencia del Mundial, y luego fue asumida con total seriedad por el técnico y los demás jugadores, que aceptaron el reto y se lucieron con un cambio de esquema eficiente y nuevas responsabilidades.

Con Brasil 2014 y sin Falcao la Selección de la que nos enamoramos entre 2012 y 2013 cambió y, si bien ese mes de Mundial brilló, a partir de ahí nunca volvió a ser la misma.

El equipo de las Eliminatorias anteriores era un sólido cuatro en el fondo con dos volantes de primera línea, dos volantes externos que tiraban diagonales al medio y dos delanteros, Teo y ‘El Tigre’ rotándose en el área rival abriendo espacios y causando estragos.

Sin Falcao Colombia cambió de teléfono, del 4-4-2 al 4-2-3-1, y de eje: del 9 al 10 consolidado en que se convirtió James Rodríguez, y con esa nueva idea se fracasó en la Copa América de 2015, fuimos semifinalistas de la Copa Centenario 2016 y tuvimos puntos altos (pocos) y bajos (muchos) en la Eliminatoria a Rusia 2018. Pero a pesar de los tropiezos, de que se dejó de tener la posesión como fuerte y de que la generación de juego acabó con las uñas de todos los que vimos al equipo en estos tres años, hoy, de nuevo, el grupo que dirige Pékerman nos tiene en un Mundial.

Es irónico, en 2013 Falcao nos llevó a un Mundial y no lo pudo jugar en 2014 por esa lesión, y este año es el equipo, con James aún como figura pero ya sin la banda de capitán que heredó de Mario Yepes ante la ausencia de Radamel, el que le permite al ‘Tigre’ volver a soñar con una Copa del Mundo, la primera para él y una que la vida le debe al goleador histórico de la Selección, un goleador temible que no se cansa de hacer goles en Europa y que justo acaba de ser nominado por tercera vez en su carrea al Balón de Oro. Las dos anteriores, curiosamente, habían sido en esos maravillosos 2012 y 2013.

Ahora Pékerman tendrá de nuevo esa pretemporada de cara a Rusia 2018 para volver a reconstruir el equipo, no para suplir la ausencia de Falcao como en 2014, sino para aprovechar su presencia, para cambiar la idea, para volver a montar un esquema ganador como ya nos mostró que puede hacerlo.

Volvimos a un Mundial y lo celebro, pero sobre todo celebraré cuando Falcao, el que muchos dijeron que era un exjugador y un fracasado, juegue su primer partido en una Copa del Mundo. Eso no sólo es revancha, es justicia.

Por: Alejandro Pino Calad / @PinoCalad

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