¿Qué culpa tiene el hijo?

Eso es lo que medio país le pregunta a María Antonia García. Y eso pasa cuando se peca de arrogancia intelectual.

Por Juanita Riveros

Luego del Antiguo Testamento, Jesús dictaminó que los hijos ya no pagarían por los pecados de sus padres. Pero como si fuese el dios que mataba, en los tiempos de Moisés, a cuatro mil israelitas de un porrazo por estar de mal humor o porque sí, María Antonia García, conocida en Twitter como  @Caidadelatorre, ahora cree que los delitos de Diomedes Díaz son ahora imputables a su talentoso hijo, el difunto Martín Elías, como si el joven, que estaba destacando en el ámbito del folclor colombiano y el medio del vallenato, no mereciese el cariño y aprecio de sus fans y miles de personas solamente por lo que hizo su papá.

¿En qué argumentos se basa? En algo tan traído de los pelos como que nadie debería llorar al talentoso joven porque nadie hizo caso a la familia de Doris Adriana Niño en su día. Algo así como que nadie debe llorar a un artista que llegó a los corazones de miles por todo lo que pasa en el mundo. Entonces, según ese razonamiento absurdo, nadie debió llorar a David Bowie por los muertos de Siria y Alan Rickman debe ser olvidado por las injusticias que hay en el mundo. ¿Suena súper estúpido? Pues claro. Tanto como achacarle a la lucha feminista una bravuconada que ni tiene ni pies ni cabeza y que defiende con el gran argumento de “esa es mi forma de pensar” (eso fue lo que le dijo a la actriz Connie Camelo, la más suave de sus contradictoras).

Qué brillante, María Antonia. Mi pequeña  prima de 10 años dice lo mismo, así, cuando quiere hacer pataleta.

Y razón, mucha razón tiene la gente que ahora está enojada con ella. No hay que ser un genio para darse cuenta de semejante imbecilidad. Yo tengo una teoría, sin embargo. Que ella, como tantas de su especie que escriben en este país y que se creen lo máximo por eso, cree, piensa que, por sus títulos y su arrogancia intelectual, toda idiotez que diga, así sea traída de los pelos, es verdad sagrada y que el vulgo está por debajo de ella.

No, mi ciela:  en estos tiempos de redes sociales, así creas que la gente es boba, te van a refutar y más de uno va a encontrar con qué, si no fundamentas las cosas. Además que es OBVIO y muy bajo cagarte en la memoria de alguien que ni conociste y tratar de imbéciles a quienes lloran a Martín Elías. Súper inteligente. Llamemos la atención, cuando hay tantos que lloran su muerte y cuando sí, fue una gran pérdida no solo para la música, sino para quienes vieron en él una influencia.

Por otro lado, ¿te suena el nombre de Nicolás Alvarado?

Él era el director de TV UNAM y con una pataleta clasista, desconocedora de la historia de su propio pueblo y lo que ha hecho la música popular por la cultura moderna en Latinoamérica, destrozó a Juan Gabriel por sus lentejuelas, por “naco” (ordinario), en pleno duelo nacional por su muerte. Y no tenía más argumentos que ese. Por supuesto, medio México se le fue encima y a él le tocó renunciar al cargo. ¿Y su credibilidad? Chaolín.

En estos tiempos, María Antonia, las palabras tienen poder. Pregúntale a Justine Saco, por ejemplo. Pregúntale a los que por un tuit arruinaron su carrera. Y pregúntate cuál es la reflexión que quieres dejar. Yo tengo una para ti: la gente no es tonta. Y no aceptará que en medio de su dolor le machaquen al hijo las culpas de su padre. Él solo tuvo la culpa de querer ser el gran músico lejos de su sombra.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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