Determinación

Por Zalman Bem-Chaim

Una de las cosas que nos unen es el anhelo de estar mejor, de vivir mejor, de lograr alcanzar nuestras metas. Aquellas con las que sentimos que podemos llegar a otro estado de plenitud, tranquilidad, seguridad, confianza e incluso felicidad. Y aunque todos tengamos en común el soñar, no cualquiera se atreve a trabajar lo suficiente para ver su sueño hecho realidad.

La mayoría de personas se rinden o quedan atascadas a la primera señal de cualquier problema, incluso los más pequeños, porque con eso basta para hacerles dudar de que son capaces de lograr lo que desean o, peor aún, de que lo merecen. Dado que no están lo suficientemente conectadas y comprometidas con sus objetivos, deciden no intentarlo, cuando en realidad lo que falta es fe en ellas mismas y sus capacidades, para que puedan tener la determinación suficiente para lograr lo que se propongan.

Y es ese el asunto principal de alcanzar una meta: tener la determinación suficiente para verla convertida en realidad. Lo cual habitualmente se reduce a una lucha interna entre las dudas que se puedan tener y la esperanza que se pueda albergar, entre lo que se siente y lo que se piensa, entre lo que se quiere lograr y lo que se hace, o más sencillo aún, entre el ánimo y la pereza.

Cualquiera que haya hecho al menos un poquito de ejercicio en su vida, sabe que empezar es difícil, que el día dos es horrible porque todo duele y el ánimo parece haberse desvanecido junto con el sudor en el día uno. Pero también sabe que a medida que se repite día tras día cada rutina de ejercicios, el dolor se transforma en fuerza, y el cansancio en energía para continuar y hacer cada día un poco más. Exactamente lo mismo sucede cuando tenemos un sueño, una meta o un proyecto, desfallecer y abandonar todo al primer signo de dolor es el camino fácil, y nuestro objetivo no tiene que ser hacer siempre lo más fácil sino lo correcto, que es continuar. De manera tal que esa constancia nos ayude a afirmar nuestra propia seguridad, y como resultado tendremos determinación para alcanzar cualquier cosa que queramos lograr.

Qué bueno que podamos trabajar para fortalecer esa determinación, convertir nuestra vida en el resultado de nuestras decisiones y no tan solo en la consecuencia de nuestros miedos, logrando avanzar de manera que podamos desarrollar todos nuestros talentos y fortalecer cada vez más nuestras habilidades, en vez de solo ver la vida pasar a través de las redes sociales o un monitor.

Para lograrlo basta con aclarar por un instante nuestra mente, recordar esa meta que nos emociona de solo pensarlo y empezar a creer cada día un poquito más en nosotros mismos, a creer que merecemos lograrlo para, inmediatamente, ponernos manos a la obra y empezar a trabajar (sin desfallecer) hasta lograrlo.

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