Luz, cámara: Bogoshorts

Por Mauricio Barrantes

En la inauguración de Bogoshorts 2016 escuché una frase que resume la situación de los cortometrajes en Colombia: “Lo que la gente ve en las salas de cine es la perversión del corto en el país”. Nada resume mejor lo que pasa con los exhibidores, que eligen quizás por mal gusto, por intereses económicos o por la referencia del “amigo de mi amigo”, a un puñado de cortometrajes que no representan la producción audiovisual de los realizadores nacionales, cuyo talento tiene pocas ventanas de distribución y exhibición.

Todo vuelve a la importancia de la formación de públicos y a ponerle un pare al dominio de los mismos discursos que controlan las estructuras económicas en el cine. Pero con decirlo no se soluciona nada y, por el contrario, se cae en el discurso mamerto de criticar y ver cómo las cosas siguen igual. La salida está en la acción, en entender que espacios como Bogoshorts son ejemplo para que a más personas les importe el cortometraje, que entiendan que para tener acceso a más imágenes en movimiento de calidad se deben fortalecer los festivales, espacios como la Cinemateca y que además se les debe exigir a quienes hacen oídos sordos a las necesidades del país, que deben hacer selecciones más rigurosas y que si van a seguir eligiendo los bodrios que exhiben, lo acompañen de un mínimo porcentaje de producción nacional de buena factura.

Y ahí también estamos nosotros, con la responsabilidad que recae en los periodistas y en los medios de comunicación para no seguirles el juego a quienes ya tienen todas las de ganar con los mismos malos directores, los mismos actores y los mismos canales que los apoyan. Sí, cuando los medios deciden si entrevistan al ‘ñero’ popular o a la película mala al año que sí le hace daño al país o en vez de eso les dan la oportunidad a los jóvenes que se la juegan toda por su amor al audiovisual con un cortometraje y que nunca han mojado prensa, ¿qué es mejor?

Lo que se espera esta semana es llenar los espacios de Bogoshorts no únicamente con los realizadores y sus familias o un pequeño grupo que ya se dio cuenta de la evolución de los cortometrajes en Colombia, sino con aquellos que jamás le apostaron a ver cortometrajes, los jóvenes que están en vacaciones y quieren un plan diferente y las familias que están dispuestas a acompañar su paseo navideño de luces con un coctel de cortos que los lleve más cerca de las estrellas. Permítanme soñar en que esto es posible, en que con el paso de los años los escenarios independientes, los festivales nacientes y las salas de cine no convencionales tendrán cada vez más personas en sus sillas.

Agende su fin de semana con una oferta que está para todos los gustos. Bogoshorts es en familia con todas sus secciones, en especial con Chiquishorts, una selección de historias cortas para los más pequeños en la Cinemateca, en Teatro El Parque, en la Biblioteca Pública Virgilio Barco y en el Centro Cultural Gabriel García Márquez. Esta es una interesante y especial apuesta porque son los pequeños los que en unos años podrán pasar de desear los bodrios de siempre, a apoyar lo que se hace aquí: esa es la formación de públicos a la que se le debe apostar para que se pase de la luz y la cámara a la acción.

 

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