¿Guerra, conflicto y el nuevo acuerdo?

Por Guillermo Rodríguez

Para mediados del año 1999, en pleno desarrollo del proceso de paz con las Farc y el gobierno de Andrés Pastrana, conocido como el proceso del Caguán, las finanzas de las Farc contaban, según fuentes periodísticas, con una fortuna superior a los 9000 millones de dólares, los cuales estaban a buen recaudo en la bolsa de valores de Nueva York. En medio de los diálogos, el máximo cabecilla de ese grupo narcoterrorista había dado la orden a sus jefes de finanzas de trasladar esos recursos a las bolsas de valores de Shanghái y Hong Kong, el hecho fue leído como una amenaza a la misma bolsa donde estaban dichos dineros, como consecuencia sucedió lo que pocos pensarían lógico y hasta real.

Sin mediar palabra alguna la directiva máxima de Wall Street se trasladó en avión privado a San Vicente del Caguán, con el propósito de entrevistarse con Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, entonces máximo cabecilla de las Farc, el hecho se registró como un encuentro para la estabilidad económica de la región y la posibilidad de mayor inversión, teniendo en cuenta la posibilidad de un acuerdo de paz con el grupo desestabilizador; según las fuentes periodísticas el encuentro no fue nada distinto a una solicitud de las directivas de Wall Street a ‘Tirofijo’ para que este revocara su orden de mover los recursos de la organización de dicha bolsa de valores.

Examinando las circunstancias históricas, jurídicas y políticas, Colombia estrictamente nunca ha estado en una guerra, excepto en el año de 1928, cuando la Gran Colombia se alió con Bolivia para contrarrestar la intervención del Perú en dicho país, hecho que motivó la negociación del Tratado de Piquiza, desde entonces guerra como tal no ha existido, si de tratarse de mal utilizar los términos guerra y conflicto, podríamos entonces afirmar que la violencia generalizada entre los partidos Liberal y Conservador desde 1851 hasta 1902 fue una guerra y/o conflicto, asunto que de entrada dista de toda realidad histórica y contexto, teniendo como referentes el derecho interno e internacional.

Los términos guerra y conflicto solo fueron derroteros lingüísticos en Latinoamérica para ajustar coloquialmente las insurgencias civiles armadas, las cuales no comercializaban coca ni seres humanos, solo estaban provistos con fines y propósitos de reivindicar los derechos civiles y libertades públicas, los cuales eran conculcados sistemáticamente por dictaduras militares en la región, tanto las Farc como el Eln son grupos terroristas marxistas-leninistas, el primero encontró su fuente de financiación en la coca; el segundo, en vidas humanas, apelando al secuestro indiscriminado como si tuvieran derecho a ello. Si ambos quieren la paz como lo pregonan sería imperativa la liberación de Odín Sánchez sin condición alguna, y que el nuevo acuerdo con las Farc no modifique nuestra Constitución.  

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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