La imagen del adiós

Por Adolfo Zableh Durán

Hay en política postales que definen épocas. Está, por ejemplo, la de Stalin, Roosvelt y Churchill en Yalta, lo que se considera el comienzo de la Guerra Fría. Localmente tenemos a Jorge Eliécer Gaitán, brazo en alto y multitud atenta, vociferando su discurso. Hasta Juan Manuel Santos tiene ya su imagen para la posteridad: dándose la mano con ‘Timochenko’, sellando la paz que, en teoría, estamos empezando a vivir.
 
Quedan un par de semanas para que Gustavo Petro deje la Alcaldía de Bogotá, y postales de su administración hay muchas: vistiendo una sudadera chiviada de la selección Colombia, calmando a una horda en una estación de TransMilenio, y si nos ponemos creativos, una pila de basura cuando decidió cambiar el modelo de recolección de la misma en la capital.
 
Yo preferí buscar mi propia foto, la que para mí resume sus cuatro años de gestión. Pude fácilmente escoger uno de los buses a los que les pusieron un letrero que dice “Sitp provisional”, pero esa imagen la vemos todos los días en la calle. Por eso escogí esta, la de la imposibilidad de recargar la tarjeta que permite que cualquier usuario utilice los servicios del Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá.
 
Encontrarla fue fácil y difícil. Fácil porque en cualquier punto de recarga se presentan problemas de este tipo; difícil, porque precisamente por ser una situación tan común, la anomalía ya no llama la atención y el ojo no la capta. Avisos de este tipo hacen ya parte del paisaje capitalino, como Monserrate.
 
Y aunque existe la opción de recargar la tarjeta por internet, Colombia es un país que aún se mueve manualmente, en el cara a cara, por lo que muchos usuarios han terminado por desesperarse con la situación, así como los dueños de locales como este. Según ellos, las máquinas funcionan bien durante unos días, luego se caen, hacen la denuncia, se demoran 24 horas en responderles y dos semanas en repararlas. Por lo tanto, en los 30 días del mes, la plataforma funciona apenas la mitad del tiempo.
 
No creo que Gustavo Petro sea el inepto que la prensa se ha empecinado en dibujar. Sabemos que este es un país de derecha y que los medios tienen agendas secretas donde tapan lo que les conviene y atacan sistemáticamente a quien no les simpatiza. Petro hace parte del segundo grupo. Va en contravía del sistema, que no está mal, pero para ello hay que ser muy bueno en lo que se hace, es decir, dar la menor cantidad de papaya posible. A él se le acabó el tiempo y dio demasiada, por eso pasará a la historia como uno de los peores alcaldes de Bogotá. Ojalá esta postal que hoy les paso la utilicen como referencia las generaciones futuras para hablar de su administración. Yo muy amablemente cedo mis derechos sobre ella.

Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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