¡Quítate la máscara!

Por: Schneur ZALMAN Ben-Chaim, Koach personal y empresarial. Conferencista, autor, radio host y panelista en LunaBLU de BLURadio @ZALMAN5K

Por Schneur ZALMAN Ben-Chaim

¿Alguna vez te has preguntado qué tan real es todo lo que ves en ti, o ves en otras personas? ¿Qué (o a quién) ves cuando te miras al espejo? ¿Cuánto de lo que ves es real y cuánto producto de tus miedos, de tu ego, de tu vanidad o de tu inseguridad?

Somos expertos en juzgar y criticar a otros, les etiquetamos desde perezosos hasta superficiales pasando por infinidad de calificativos que realmente hablan más de nosotros que de esas personas a quienes nos referimos, porque lo queramos o no, eso que vemos en nosotros no es nada diferente a un reflejo de lo que somos nosotros mismos, de lo que nos da miedo admitir o afrontar aun cuando sabemos que lo debemos mejorar; y es por esa razón que preferimos verlo como algo malo en otra persona, porque necesitamos un chivo expiatorio que nos permita alejarnos de pensar un poco en aquello que necesitamos mejorar y/o que –tal vez inconscientemente– sabemos que es tiempo de cambiar.

Si tomáramos tan solo una tercera parte de ese tiempo que malgastamos en criticar a otros en tratar de conocernos a nosotros mismos, de encontrar cómo mejorar aquello que criticamos en otros, de reconocer nuestras faltas para mejorarnos (no para criticarnos o autocompadecernos) y nuestras fortalezas para afianzarlas y compartirlas, estoy absolutamente seguro de que nuestro mundo, ese que se compone por lo que hacemos y vivimos cotidianamente, sería absolutamente diferente.

Pero parece muy difícil que sea así, de hecho día tras día parece que son más las cosas que necesitamos y menos las que valoramos, más aquellas que necesitamos aparentar y menos las que podemos disfrutar. Hay para quienes resulta más importante tener ciertas cosas o verse de alguna manera específica viviendo una vida de lindas apariencias, pero a la vez tan vacía que dejan relegado lo que es realmente importante para hacerse esclavos de actitudes, poses o cosas que les durarán tan solo un instante.

Tal vez este sea un buen momento para reflexionar, para pensar que cuando se juzga a otros nos hacemos daño a nosotros mismos, que para ser buenas personas no es necesario aparentar tener más que otros, pasarles por encima, vernos de cierta manera o incluso hablar a los cuatro vientos de una fe que solo logras contradecir con los hechos, pero de la cual insistes en vanagloriarte para tapar las manchas de tu conciencia.

La vida no pretende que seamos jueces, víctimas o victimarios, tampoco que seamos santos ni mucho menos perfectos, solo que lleguemos a tener el coraje de ser nosotros mismos y que podamos, finalmente, vivir sin máscaras.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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