Gustavo Petro y la realidad de las mujeres

Mar Candela / Ideóloga Feminismo Artesanal

Contexto histórico:

Hace bastante tiempo busque   al alcalde mayor de   Bogotá   después de una cita en su oficina donde amablemente me atendió para hablar sobre el tema de defensa personal   para las mujeres.

Tema que no le sonó mucho. Aun así me escucho e invito a abrir un debate con los diferentes   círculos de mujeres   pero infortunadamente se atravesó   el   conflicto con el procurador, así que decidí buscarlo personalmente   en uno de los nodos   de apoyo que   él lideraba para su defensa política   y pedirle que me invitara   a dejar mi discurso    en el balcón del Palacio   Liévano. Fue   de modo informal la petición   que hice. Sin intermediarios, sin protocolos diplomáticos.   Me senté a su lado en la mesa   donde se sientan todos activistas, líderes sociales y   políticos   importantes que intervienen     en esas actividades. Le   hable a los ojos sentada a su lado como si nos conociéramos de siempre, recuerdo que le dije: “¿Señor alcalde me recuerda? “ –   “¿Sabe quién soy yo?”

Habían pasado muchos meses y yo era consiente que   existía la posibilidad de que no tuviera idea de quien era yo con tanta gente   que recibe   a diario   en su despacio.

Respondió que sí me recordaba, y que sí me invitaba.

Supe que lo hizo   en contra de la voluntad de sus asesores, porque cuando llego la fecha tuve que “pelear” el puesto   y   como la mujer samaritana buscando el beneplácito de Jesucristo en medio de una multitud de seguidores    decidí atravesarme el nodo de seguridad   y enfrentarme a todo tipo de burlas y obstáculos. Algunos de sus fanáticos me decían que yo estaba confundida   que Petro no pudo haberme invitado, Yo no tenía evidencia alguna de nuestro dialogo casi   siempre a los políticos les grabo sus promesas pero por alguna razón no sentí necesario grabar   la conversación con Petro. Estaba sola con mi verdad la cual era imposible de creer si no lograba dar el discurso al lado de petro a esa multitud.    A miles de seguidoras de las redes de   Feminismo Artesanal les había avisado que hablaría en el balcón   y no pensaba permitir que   la burocracia   me hiciera quedar como una mitómana.   Después de toda esa odisea logre hacerme   justo debajo del balcón donde el daba su discurso y me valí de todo tipo de   monerías para lograr   que me viera y recordara su palabra incluso tuve que encarar a la policía   pero lo hice porque no pensaba   quedar como una mentirosa frente a tantas mujeres que esperaban   sentirse escuchadas   a través de mi voz ese día.

No era el mejor modo de recordarle al alcalde la palabra dada pero   sus asesores nunca respondieron a mis llamadas previas   al acto.   Era poner en tela de juicio mi palabra dada a las mujeres o enfrentarme al bochorno. Ya conocen cuál fue mi opción

Siempre recordare   que   Petro sabiendo que yo era “solo una mujer” y   que no representaba votos   ni ningún capital político para sus intereses abrió las puertas.   Él le dio eco a mi voz sabiendo que yo no estaba ahí por él aunque compartíamos el mismo desprecio por las dinámicas políticas del procurador –

Él fue el primer político   que   sin pensar en formas o coste   daba eco a una voz que se levantaba   en nombre de las mujeres que se sienten identificadas con eso de que   “ Somos mujeres putamente libres” …   cuatro   palabras   que unidas resultan escandalosas   para las mayorías ciudadanas tradicionales    y que seguramente   no significaban nada   ni para él ni para sus seguidores.

Desde ese día   sé   a diferencia de todo lo que se especula   sobre su egocentrismo y su prepotencia     que   Gustavo   Petro   es alguien receptivo.   Y es un hombre de oídos abiertos aunque   no siempre este de acuerdo con lo que escucha.

 Historia Presente:

Hace varios días. Y   en otras circunstancias, nos vimos por tercera vez-   otra vez en su despacho

Lejos de lo que   varios suponen   y murmuran por ahí –   no soy cercana   a lo que algunos han denominado   “la dinastía Petro” como   en los antecedentes históricos de este ejercicio deje ya claro,

No soy   amiga personal   del   alcalde saliente.

Soy amante de   muchas de sus ideas y detractora de muchas otras.   Aun así me he abstenido abiertamente de   formar parte de sus seguidores   porque mi apuesta   política   actualmente es apartidista,

No he sido   petrista o   antipetrista. Del mismo modo   que por ética no puedo pertenecer a rebaño religioso   alguno.

Tampoco   soy periodista   Soy una comunicadora natural a fuerza de mi causa de vida.  

De él, sé que ha trabajado en temas de mujer y   género como pocos gobernantes. Y claro, como vocera social del Feminismo Artesanal me he cuestionado sobre su efectividad y su transparencia.    Y es mi deber   no solo criticar y proponer   las políticas sobre estos temas sino   que también desde mi realidad y principios    debo velar por el desarrollo   efectivo   de ellas.

Prometí a las   mujeres que un día le preguntaría sobre este tema   al alcalde y   esa es la razón de mi artesanal “entrevista”

Desenlace:

Más que una entrevista fue un dialogo entre una activista   inquieta por saber   y dar a conocer como fue la Bogotá Humana con el tema de mujer y género para a ciencia cierta y conscientemente identificar cuáles son los logros   ganados que debemos defender en la nueva administración y cuáles son las falencias que debemos pedirle al nuevo alcalde contemple y resuelva   para las mujeres.

“El aumento del poder de las mujeres, al trabajar, cambia relaciones familiares”, me dice, antes de explicar cómo este cambio cultural, que no se da de la noche a la mañana, tiene relación con la violencia intrafamiliar. “Nos encontramos con unas mujeres con mayor libertad económica, pero enfrentadas a viejas formas de la cultura patriarcal. Es una transición. La libertad económica llevará, finalmente, a una revolución cultural”

El alcalde me atiende sin afanes luego de que lo he esperado casi cuatro horas después de año y medio buscando lograr concertar el encuentro personal. Surgen respuestas variadas. Y de mi parte muchas replicas que me trague entre Habían varias preguntas de mujeres inquietas por saber en que termina el proceso de las mujeres en la Bogotá humana.

Una curiosidad que nunca olvidare de esta experiencia es que   hubo incomodidad mutua .A mí se me nota la incomodidad porque transpiro   mi discurso en la piel pero tanto él como yo decidimos ignorar la incomodidad en varios puntos. Y continuar con el desenlace de este encuentro.

Sin ánimo de lamboneria debo decir que eso fue muy valioso para mí. Otro en sus zapatos de poder   simplemente me dice que   ya no hay más tiempo para la conversación y se libra del paquete de hablar con una Feminista más que está esculcando su masculinidad   revolucionaria y apuestas políticas   para la mujer y   el género y.

Así continúo el ejercicio.

“¿En cuántos hospitales de Colombia se aplica la sentencia T-355 de 2006 de la Corte Constitucional sobre el Aborto?” Para el alcalde en Bogotá se hace   la tarea a conciencia y, aunque para él el nombre que se le da los sitios donde se realizan estos procedimientos (“Centros Amigables”) demuestra el miedo persistente ante la represión, está satisfecho porque las mujeres puedan ejercer sus derechos.

Cuando le pregunto (fuerte) sobre la efectividad de la Secretaría de la Mujer y sobre su trabajo para hacer respetar los derechos de las mujeres prostitutas, responde con una mirada tranquila:

“A la trabajadora sexual no la podemos considerar una pecadora”, explica, pues para él el objetivo, más que darles un carné, es dignificar las condiciones del trabajo sexual. Se asombra de que cuando intentó mejorar su hábitat   el periódico de mayor circulación en Colombia dijo que iba a poner prostíbulos hasta en “Unicentro”.

Hablamos a profundidad sobre   su trabajo con las prostitutas: Trabajo que realmente admiro y aplaudo y que en reconocimiento público   le agradezco en nombre de todas las mujeres prostitutas que trabajan   en las calles sin ningún tipo de seguridad social .Tuve   que   aceptar que el feminismo   muchas veces es el principal obstáculo para el trabajo social y político con las mujeres que ejercen la prostitución.

Cuenta que   creó   la Secretaría   de la mujer haciéndoles caso a las feministas más que por convicción, pues él siempre ha creído que lo mejor es una política transversal de género, tanto en el caso de las mujeres como en el LGBTI. Fue receptivo, con la misma convicción que hoy señala:

“El feminismo también segrega a sus propias mujeres”, por ejemplo a las trabajadoras sexuales.

Como activista feminista reconozco que eso es   cierto que dentro de nuestro movimiento existen dinámicas de poder entre nosotras que no unen ni sanan e incluso hay clasismo   aun con todo eso   pienso que es fundamental una secretaria para la mujer porque las políticas públicas de las mujeres   tienen dinámicas   de injusticia social enraizadas   muy diferentes   a las necesidades de la comunidad LGTBI   y demás banderas justas.

Quise decirle al alcalde que “la revolución será feminista o no lo será” y cobardemente reprimí mis palabras   por temor   a su reacción. Porque ese día solo me importaba terminar la tarea de cumplirles a las mujeres con la promesa de cuestionar al alcalde mayor de Bogotá   sobre   su trabajo en nuestra causa.

Me gustaría   un día poder decirle a los ojos que el feminismo es causa de todas las causas y su lucha   es transversal y multidimensional.

También dentro de las personas LGTBI le preocupan los más segregados, dice. Por eso creó la Casa LGTBI de Mártires, aún frente a la preocupación de que eso puede   reforzar el prejuicio social   que tiene la gente al relacionar   mujeres   transexuales con   prostitución per se. Afirma: “La alternativa era dejarlas desatendidas”.

Lo cuestioné, sobre la falta de indicadores sobre corrupción que, según Adriana Córdoba, Veedora Distrital, presenta la Bogotá Humana. Dijo que esa es una aproximación tecnocrática neoliberal, que parte de la equivocación de que todos los empresarios son siempre limpios y lo público, siempre es sucio. Señaló que busca estar siempre atento pero que, ante el menor descuido, surge la corrupción, pues lamentablemente es una cultura política.

No pude evitar preguntarle ¿Por qué el   ocho de marzo no le dio la palabra a su esposa para dirigirse a las mujeres si tenía tanta vergüenza de pronunciarse en nuestra fecha política en nombre de las mujeres?

Percibí que pretendía evadir la respuesta   con   otra pregunta ya que me   dijo:

“Yo invite a una mujer al balcón a acompañarme   para pronunciarnos contra la arbitrariedad del procurador ¿A quién?   Sé que mi respuesta le resulto molesta porque en inicio la deje pasar de agache con una sonrisa    y después cuando vi que no pensaba responderme    le replique:

“Invito a una amiga mía “e insistí en una respuesta concreta sobre el   porqué no le dio la palabra a su esposa   como un acto político donde las mujeres fueran visibles en voz de mujer. Ella   como primera dama de la ciudad tenía la oportunidad y   poder de ponderar   nuestras voces   y decirle al sistema que el ocho de marzo las mujeres éramos mucho más que “dadoras y cuidadoras de vida” entre otros imaginarios.

– Para mi es claro que    los líderes del país      nos manosearon políticamente   el ocho de marzo    y las líderes lo permitieron.

Cuando el alcalde percibió que yo   no   descansaría hasta recibir una respuesta concreta   a mi inquietud   respondió   varias cosas, la conclusión que saque de sus respuestas   fue que a ella no le gusta   hacer discursos.

De este diálogo me queda el sin sabor   de saber que un hombre de izquierda y progresista a quien realmente admiro en muchos temas y no concuerdo en algunos otros    considera que las “amas de casa” son unas mantenidas sujetas a un macho olvidando que gracias al feminismo las amas de casa son hoy día socias conyugales con voz y voto   que son sustento clave en la construcción   política, social y económica de las naciones.

Cuando hablamos de la economía del cuidado me sorprendió que el señor alcalde afirmara que son las educadoras   o docentes quienes   hacen posible las políticas del cuidado   con eso    me dejó claro que no tenía idea de que estaba hablándole y que desconoce que la economía del cuidado hace referencia al rol de la mujer   ama de casa como cuidadora y también como factor clave   y fundamental en el desarrollo   de una nación.

Quise replicarle y controvertirle pero debo confesar que mi falta de experiencia como periodista y   temor   a que   no terminara de responder todas mis preguntas   me asaltó y me quede callada.

Mi objetivo era, es y siempre será cumplirles a las mujeres.

Y varias mujeres    me pidieron que hablara con el señor alcalde   sobre estos temas.

Tragándonos sapos y guardando silencio   muchas veces es como ejercitamos eso de “perder el objeto para ganar el objetivo”

Así culmina para mí   un nuevo encuentro con   el señor   Gustavo Petro,   no sé si el ultimo.

Esta vez, cerca del cierre de su periodo en esta “entrevista” he buscado poner en claro su legado   y el de su gabinete en temas de mujer y   género.

Al darme cuenta que Petro al igual que los anteriores alcaldes de Bogotá no domina mucho el tema de los derechos de las mujeres considero que es aún más loable la labor que hizo   lo lamentable es que sospecho que muchos de estos procesos con las mujeres cabeza de hogar, prostitutas, trabajadoras independientes entre otras más realidades   en esta nueva administración corren riesgo de desaparecer.

Concluyo:

Hubo abundantes mujeres y presencia de la comunidad   LGBTI, pero la sostenibilidad de sus acciones está por verse.  

Para observar la entrevista completa, haga clic aquí

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