Nada es casual

Por: Schneur ZALMAN Ben-Chaim, Koach personal y empresarial. Conferencista, autor, radio host y panelista en LunaBLU de BLURadio @ZALMAN5K

Por SCHNEUR ZALMAN BEN-CHAIM

El destino, como ese concepto místico de algo que está escrito y puede ser descifrado mediante rituales mágicos, esotéricos o seudocientíficos, como muchos lo han querido mostrar a través de “artes ocultas” o “milenarias sabidurías”, es algo en lo que siempre he tenido muchísimas dudas sobre su veracidad, así como un gran respeto para quienes creen en esto y son asiduos clientes de este tipo de prácticas. Desde mi punto de vista, ese concepto nace para reafirmar la seguridad personal de los grandes emperadores y dirigentes del mundo antiguo, quienes claramente iban a la guerra mucho más seguros si un adivino o chamán les daba con un buen augurio un poco más de confianza y seguridad en lo que iba a hacer; y así, con el paso del tiempo, delegamos una seguridad que debe nacer en nosotros mismos al azar, la suerte, la buena fortuna, el destino o la casualidad.

Y es que siempre es más fácil delegar…

Pero ese destino no es nada diferente a la construcción que nosotros hacemos de nuestro futuro en nuestro presente, es decir, no podemos esperar ser pilotos de avión si no salimos de casa siquiera para verlos cruzar por el cielo, no podemos llegar a ser futbolistas si no salimos a entrenar y no pateamos un balón jamás, no podemos hacer ver ninguna respuesta en nuestro futuro si no estamos haciendo algo hoy por y para eso. De la misma manera, si algo no está funcionando en nuestro presente, vale la pena preguntarnos qué sucedió en nuestro pasado para que fuese de esa manera, cómo fue que llegamos a construir esa situación o ese momento, no para darnos látigo y castigarnos a nosotros mismos con juicios sobre lo que pudo haber sido y no fue, sino para que corrijamos lo que fue y tomemos las riendas de lo que será.

Entender esto implica aceptar que somos responsables de todo lo que nos sucede y, mejor aún, que todo tiene una razón por la cual sucede.

Todo lo que vivimos tiene una razón de ser, todo lo que nos rodea y pasa en nuestro entorno, con nuestros amigos, familiares y seres queridos, con nuestros compañeros de trabajo, todo tiene un mensaje para quien sabe ver. Nada de lo que vemos en nuestro día, vivimos o hacemos tiene una mínima parte de casual, todo tiene un sentido, y aunque tal vez no tenga una explicación, sí tiene una razón.

Cuando podamos entender que siempre tendremos mucho por aprender, y podamos abrir nuestra mente a las posibilidades que esto nos puede traer, cuando veamos que nuestro diario vivir no es un calvario o causa de influencias mágicas sino que es realmente resultado y efecto de lo que hemos creado y debemos aprender, empezaremos a entender que el destino no es un enemigo que descifrar, sino un resultado por crear, que la vida siempre puede ser mejor y eso depende de lo que nosotros estemos dispuestos a dar, y que si tomamos las riendas de nuestro presente vamos a poder entender que absolutamente nada es casual.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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