Una foto vieja

Por: Adolfo Zableh Durán/ @azableh

Por ADOLFO ZABLEH DURÁN

Falta mes y medio para la Navidad pero las vitrinas ya están llenas con mercancía de la época. Y aunque la foto podría hacernos pensar que esta gente se adelantó a las fiestas de fin de año, la verdad es que es una imagen vieja porque la tomé el 4 de octubre. 

Así es siempre, no ha llegado Halloween y ya estamos acabando el año. Y aunque nos fascina disfrazarnos vaya a saber por qué, escogemos el disfraz del 31 con un ojo atento a las novenas y la cena del 24. No sabe uno si empezamos a celebrar diciembre porque somos fervientes católicos o porque la economía necesita de estímulos extras para moverse, el punto es que cada vez nos adelantamos más a la venida del niño Jesús, que ni era hijo de Dios ni nació el 24 de diciembre.

Es que no ha llegado Halloween y ya estamos con el árbol casi armado. De hecho, hay una emisora que en septiembre pone una cuña que dice: “Desde septiembre se siente que llega diciembre”. Yo no creo que la Navidad sea un asunto de creencias religiosas ni de la necesidad de mover el comercio, es más un tema de vagancia.

Los colombianos nos agarramos de lo que sea con tal de no trabajar: un partido de fútbol, un reinado, las cercanía de las elecciones, un simulacro de evacuación por un temblor, un puente festivo, el escándalo del momento, el cumpleaños de un amigo, Halloween y, por supuesto, Navidad. Cada pequeño evento hace que “el país se paralice” durante días sin necesidad. Es lo que nos hace subdesarrollados. Si tomamos todos esos días ‘especiales’ y les sumamos del 16 de diciembre al 6 de enero, se entiende por qué es que no avanzamos. Y más que días en el calendario se trata de actitud, de vivir de celebración en celebración como si todo estuviera bien.

Aunque nada de eso tiene que ver con la vitrina que montaron en la 15 con 72 con casi tres meses de anticipo. Un estudio publicado el año pasado indica que cada colombiano gasta en promedio 880.000 pesos entre Navidad y Año Nuevo. Multiplique y haga cuentas y verá que es mucho dinero. La economía de un país se mueve gracias a actividades poco santas como el sistema financiero, el trago, el contrabando, la piratería y el narcotráfico. Con tanto mercadeo, la Navidad viene siendo otra de ellas.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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