El cuarto de hora de Colombia

Por: Mauricio Barrantes / @Mauriciobch

Por Mauricio Barrantes

Todo parece estar alineado para que Colombia esté en su cuarto de hora en materia cinematográfica. El país respira cine con estrenos de gran calidad, que ocupan las pantallas y le compiten, a su manera, a las producciones gringas dominantes. Con la frase #TodosConstruimosCine, esta semana el Fondo de Desarrollo Cinematográfico anunciará cuáles son los proyectos ganadores que recibirán financiación en todas las etapas de una película, desde el desarrollo de guiones, la producción, la posproducción, hasta momentos claves, como la distribución y la exhibición.

Lo que pasa en el país es un aliciente para todos esos jóvenes que sueñan desde chicos con las imágenes en movimiento, con aquellos que desde el colegio o la universidad se preguntan si es posible hacer cine en el país. Pues para ellos, y para aquellos que aún tienen la duda, hay que convencerse: ESTE es el momento de poner sus ideas en el papel, para ensayar, para soñar y para querer construir país por medio del audiovisual. El triunfo de La tierra y la sombra y El abrazo de la serpiente en Cannes, por lo que ya nos reconocen internacionalmente, no es algo casual, y es apenas el comienzo de una época dorada para el cine colombiano.

A Bogotá aterrizaron 66 jurados internacionales que por estos días definen a qué proyectos dar estímulos. Para quienes amamos el séptimo arte, esta ha sido la oportunidad de conocer de cerca a personas con amplia experiencia, quienes dan una visión más objetiva de lo que está pasando en el país. Yo suelo ser más pesimista, pero escucharlos me ha entusiasmado para convencerme de que lo que estamos viviendo no es casual, ni producto de la suerte, es resultado de los esfuerzos del Estado, de Proimágenes Colombia, de decenas de directores que han creído en esto y de cientos de equipos que le han apostado a hacer cine en el país.

Se está demostrando que se pueden hacer películas comerciales nacionales al lado de alternativas experimentales, con lo que se está transmitiendo un mensaje muy importante y es el de que es viable ser profesional en esta área, ya sea como productor, director, actor, guionista, camarógrafo o editor. En cualquiera de los casos, si se ama lo audiovisual, es posible vivir de ello en Colombia.

Hoy se es receptor de la tecnología y de las imágenes sin tener más opción que adaptarse a este lenguaje y a las nuevas formas de relación de las personas, entre ellas y con el espacio en el que habitan. Un proceso en el que cumple un importante rol el interés comercial de las grandes empresas que utilizan la publicidad, la televisión, la telefonía celular, y claro, el cine, para fomentar el comportamiento consumista. En medio de esto, el cine nacional es lo más auténtico y lo más importante que como espectadores debemos apoyar, porque representa lo que somos.

En esa medida las historias propias, los personajes comunes y corrientes, que ayudan a la construcción de memoria y los escenarios conocidos hacen parte de los insumos que se tienen para seguir produciendo, porque solo en el hacer es que se puede pasar de la teoría a la práctica, del sueño a la realidad, y se puede entender lo bonito del cine. Todo está por escribirse en materia cinematográfica, todo sin desconocer que lo que ya se ha hecho es sustancialmente significativo, pero apenas es el punto de partida para lo que está por venir, porque si ya pasó el gran momento de otras cinematografías, como la brasileña, la argentina y la mexicana, es tiempo de dar paso al cuarto de hora de Colombia.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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