El valor de la derrota

Por: Schneur ZALMAN Ben-Chaim, Koach personal y empresarial. Conferencista, autor, radio host y panelista en LunaBLU de BLURadio @ZALMAN5K

Por Schneur ZALMAN Ben-Chaim

Puede que no sea fácil de entender, aceptar o aplicar, pero si se es objetivo y hemos dado espacio a que pase el calor y la frustración propia del momento, podremos entender que cuando hay una “derrota” en algún tipo de aspecto de la vida, esta guarda un importante valor y con esto una lección que debemos aprender para que dicha “derrota” no vuelva a ser vivida.

Y no es una cuestión de mantenernos tan positivos como para convertirnos en ciegos ante la realidad, es el hecho de que mantenernos enfocados en nuestros objetivos para poder llegar a superar eso que creemos nuestra realidad es una clave fundamental. Cualquier persona que admires, si lo piensas bien, antes de ser un ganador fue un tremendo perdedor, seguramente fueron muchas veces las que tuvo que soportar ver que le cerraban la puerta en la cara, o tal vez ni siquiera encontraba una puerta en donde tocar para explorar sus planes, metas e ideas; seguramente fueron muchos los rechazos, las negativas, incluso las humillaciones y burlas, y obviamente las derrotas.

Pero no se puede perder algo que jamás se ha tenido, y cuando enfrentamos una derrota (en cualquier campo de la vida del que queramos hablar) realmente estamos frente a un punto de quiebre en nuestra vida, en donde se abren dos caminos con consecuencias muy diferentes. El primero es obviamente entregarse a la pena y decidir que nada tiene sentido tras esa derrota, que lo mejor es desistir, olvidar el esfuerzo que se realizó y lo que se pudo haber construido para reconocerse como un perdedor, y no tratar de avanzar nunca más hacia la meta inicialmente propuesta.

El segundo camino que se puede tomar es el de tratar de ver que tanto me acerco este proceso a mis objetivos, cuáles fueron los errores que no permitieron que llegara más lejos y cómo puedo tratar de corregirlos para que más adelante no los repita. Y luego de esto, seguir adelante, sin pausa pero sin prisa, ya que una persona positiva actúa, una negativa tan solo reacciona en contra de lo sucedido y se queja.

Como decía al inicio es normal sentir frustración en el momento en el que las cosas no salen como las esperábamos y la victoria no está de nuestro lado, sin embargo nuestra verdadera grandeza y fuerza se van a manifestar precisamente cuando ese primer instante pase y decidamos seguir avanzando. Si dejamos de lado el detalle de lo malo que pudo pasar y nos enfocamos en los errores que no podemos volver a cometer, vamos a poder sobreponernos más fácil ante cualquier situación, descubriendo que el verdadero valor de la derrota es algo que está disponible solo para quien decide no detenerse, porque la visión que tengamos siempre será más importante que todo, incluso que las circunstancias, de forma que si sabes para dónde vas llegarás.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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