La envidia

Ernesto Rodas, Astrólogo. Citas personales en Colombia 315–700–4820 o 317–506–2624 Sígueme en internet a través de las redes sociales. Twitter Ernestoastro, Facebook Ernesto Rodas Astrólogo

Por Ernesto Rodas

En la lista de reflexiones que cada uno debemos hacer para sentirnos felices y plenos cada día, debe estar el evaluarnos y aceptar si sufrimos de uno de los males de la humanidad, llamado ‘envidia’.

¿Cuántas veces hemos escuchado hablar de la envidia? ¿Cuántas veces has sentido envidia? ¿Cuántas veces nos han envidiado?

Hace unos años, un delegado de paz en Latinoamérica me contó un cuento que tiene que ver mucho con esta realidad: en una pequeña ciudad vivía un hombre muy envidioso, siempre le pedía a Dios que le diera una buena casa, un buen carro y un buen negocio, un día Dios se le apareció y le dijo: “Hijo mio, ¿dónde quieres la casa?, ¿qué carro quieres? y ¿qué negocio te gustaría tener?”. El hombre envidioso se sintió muy contento y mientras pensaba qué pedir Dios le dijo: “Quiero que sepas algo y es que a tu vecino le voy a dar el doble que a ti”. Cuando el hombre envidioso escuchó esto se sintió terriblemente mal y pensó “¿dos casas para mi vecino, dos carros y dos negocios?”, esto le generó tanta frustración y amargura que no sabía qué pedir. La envidia se le había despertado de tal manera que no podía responder nada a Dios. Entonces Dios le dijo: “Piénsalo bien, mañana regreso”. Al siguiente día volvió Dios y le preguntó: “¿Qué decidiste, hijo mío?” y el hombre envidioso respondió: “Señor, ya tomé una decisión, ¡quiero que me hagas tuerto!”. El hombre envidioso pensaba que si él perdía un ojo, su vecino perdería los dos, puesto que Dios le daría el doble al vecino.

Esa es la envidia, preferimos destruirnos nosotros mismos, con tal de poder destruir a los demás.

La envidia es una energía que se puede transformar en positiva cuando ayudamos a los demás, cada vez que le tiendes la mano al vecino, cuando te alegras del triunfo y progreso de los demás.

Muchas veces en las relaciones cercanas y/o de pareja existe la envidia y el uno trata de frenar y opacar al otro, al hacer esto frenamos nuestro propio progreso. El envidioso gasta su tiempo y energía en desear el mal al otro.

Es por eso que si quieres triunfar en esta vida, la envidia debe desaparecer de tu corazón, de esta manera abrirás más puertas en tu camino y siempre podrás ir hacia adelante y con la frente en alto.

Despertar nuestra consciencia y aceptar que somos envidiosos es el primer paso, todos podemos transformar la energía negativa en positiva del dar y desear lo mejor a la otra persona; tú puedes hacer este ejercicio todos los días y cada vez que tus pensamientos y tu mente se vean afectados por la energía negativa de la envidia, debes transformarla. Vuélvete un observador de ti mismo, descubre lo que interiormente les deseas a los demás. Si practicas este ejercicio poco a poco tu vida será cada vez mejor y tu corazón será más feliz.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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