Del afán solo queda el error

Por: Schneur ZALMAN Ben-Chaim, Koach personal y empresarial. Conferencista, autor, radio host y panelista en LunaBLU de BLURadio @ZALMAN5K

Por Schneur ZALMAN Ben-Chaim

Muchas veces por querer hacer más, terminamos haciendo menos o haciendo las cosas mal. Y es que insistimos en creer que el tiempo está en contra nuestra, que la vida nos imprime presión ante todo lo que hacemos y que si no hacemos las cosas de manera inmediata no van a salir bien, de hecho hay personas especialistas en presionar y presionar, tal vez porque piensan que acosar es sinónimo de motivar y que de esa manera pueden llegar a tener mejores resultados.

Y aun cuando existen personas que se pueden sentir más cómodas trabajando bajo presión, lo cierto es que en la mayoría de casos presionar solo por presionar, como quien no tiene otra cosa que hacer que acosar a los demás, lleva a que se cometan tremendos errores en las actividades diarias, porque cuando el objetivo es hacer las cosas rápido y no bien se está sacrificando muy seguramente calidad y efectividad simplemente por cumplir. Y si nos quedamos tan solo en el aspecto profesional, claramente tanta presión puede llevar a que baje el compromiso y aumenten las ganas de simplemente terminar cuanto antes la tarea asignada sin importar como quede.

Esto llevado al ámbito personal también resulta relevante, ya que muchas veces tratar de vivir la vida demasiado rápido, o de presionar para apurar ciertas etapas de la vida a lo único que conlleva es a tomar malas decisiones y, claramente, tener que afrontar sus consecuencias. Y son malas decisiones porque todo tiene su tiempo. Si estamos en algún punto de la vida o en una situación claramente es para que aprendamos de ella; tratar de salir apresuradamente lo único que traerá es que no tengamos las herramientas suficientes para sacar el mejor provecho a la nueva etapa que quisimos vivir y, por consiguiente, tendremos que afrontar las consecuencias de dicho error.

No es una cuestión de quedarse inmóvil y ver la vida pasar, pero tampoco de querer pasar de cero a cien en una fracción de segundo. Es importante entender que todo tiene un proceso, y que como cuando se está estudiando, solo se puede pasar al siguiente nivel cuando se ha aprendido lo necesario del actual; puede (en cualquier aspecto de la vida) una persona avanzar muy rápido y creer que con esto está tomando el cielo entre las manos, pero si no está preparado realmente, lo único que está logrando es construir un edificio sin estructura, una cáscara vacía y carente de sustento que en cualquier momento se va a derrumbar.

La vida es lo que creemos que es: si pensamos que es una oportunidad llena de cosas buenas, de experiencias por vivir, lecciones por aprender y triunfos que conquistar, así será; pero si pensamos que es un mar de sufrimiento, dolor o una competencia desmedida en la que tenemos que pasar por encima de otros, claramente así va a resultar y aquellos que piensan de esta última manera, lejos de escapar a sus temores lo que hacen es acercarse más a ellos con sus acciones.

El refrán popular dice que “del afán solo queda el cansancio”, pero creo que estar cansado no es grave –sobre todo cuando se ha trabajado duro por hacer las cosas bien–, porque prefiero mil veces estar cansado que estar vacío y errado.

 

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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