Ese tonito

Por: Zalman Ben-Chaim [email protected] Koach personal y empresarial. Conferencista, autor, radio host y panelista en LunaBLU de BLURadio

Por Zalman Ben-Chaim

Es mi punto de vista muy personal, y con el mayor respeto lo aclaro, pero alguna vez hablando con una psicóloga y luego con un psiquiatra llegamos a tocar el tema de aquellas personas que para el resto parecen tener problemas de comunicación con su entorno, puntualmente aquellas que son catalogadas con diferentes niveles de autismo, ante lo cual mi conclusión (personal, respetuosa y tal vez muy loca) era que a diferencia de lo que otros piensan, ellos no tienen problema, los del problema somos nosotros.

Cada vez tenemos al alcance más y mejores medios para comunicarnos, por lo menos para hacer la comunicación más rápida, o al menos mediática, sin embargo se está olvidando la importancia del contenido del mensaje, la intención que guarda y sobre todo la manera en la que con ese mensaje queremos conectarnos con quienes nos rodean.

Ya no llamamos, ‘wasapeamos’; los chats están cargados en al menos 30% de emociones (que son tan ambiguos como quien en exceso los usa), y en el mejor de los casos, notas de voz que para muchos resultan el camino para grandes monólogos que resultan imposibles de escuchar.

Pero el asunto es que eso no es otra cosa que ruido y distracción de lo que realmente queremos comunicar, de la intención que guardamos para con nuestro mensaje, la cual se pierde porque por querer “ganar tiempo” perdemos contenido…. bueno, eso sin hablar de cómo ciertas personas usan espacios gracias a su trabajo como comunicadores para crear contenidos vacíos donde solo les importa la audiencia vista como un número que debe crecer, pero carente de juicio para aceptar buen contenido.

La interacción que generamos con las personas que nos rodean es clave, pero no es interactuar por interactuar, es para conectar y establecer relaciones, lazos que realmente sean duraderos, mensajes que tengan algún tipo de impacto y nos permitan cada vez más estar conectados de una mejor manera con otros. De allí que creo que muchas de las personas que otros ven como “enfermas” por tener autismo realmente tienen (desde mi punto de vista, insisto) una manera más inteligente de entender y observar la vida, decidiendo que cortar con el ruido que les rodea es la mejor manera de establecer un buen mensaje y una buena conexión con los demás.

Tal vez todos lleguemos en algún momento de la historia a evolucionar tanto que no necesitemos de palabras y sonidos para comunicarnos, pero entre tanto, siempre será relevante entender qué es lo que queremos comunicar, cómo lo estamos haciendo (cómo pueden estarlo recibiendo los otros) y cuál es la intención que tenemos con lo que estamos diciendo. Estoy seguro de que muchas de las discusiones que tenemos con las personas que nos rodean tienen que ver con el tono en el que se dicen las cosas y no con lo que se quiere transmitir en el mensaje; y aunque somos responsables de lo que decimos y no de lo que los otros quieran interpretar, como dicen las abuelas: “¡Cuidado con ese tonito!”.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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