Que la paz sea contigo

Por: Mauricio Barrantes / @Mauriciobch

Por Mauricio Barrantes

La escena fue perfecta, para rabia de algunos y alegría de muchos, Juan Manuel Santos estrechó las manos de Timoleón Jiménez, alias Timochenko. La secuencia habría sido más emotiva si se hubiese contado con la imagen del instante en que el principal opositor del proceso de paz, Álvaro Uribe Vélez, reacciona ante este momento histórico. Pensando más en ficción, un primer primerísimo plano de su gesticulación sería supertaquillero y un cambio de cámara para sumar las caras de Claudia Gurisatti o ‘Pachito’ Santos la sacaría del estadio.

Colombia ha sufrido un conflicto armado que ya parece ficción. Los noticieros hacen parte del show cuando hablan de ‘falsos positivos’, minas antipersona, secuestros, atentados, asesinatos. Utilizan el mismo lenguaje de Hollywood para alimentar el morbo, ganar rating y fomentar, por intereses políticos, la absurda idea de creer que la salida a la guerra está en echar más bala. Ante esto, el espectador se acostumbró a observar con indiferencia y como si fuera una película de Spielberg, las muertes, acompañando esta barbarie con el almuerzo o la cena.

Pero ahora lo que se celebra en cine es Colombia magia salvaje, la sobrevalorada película que muestra las maravillas del país y que no solo se ha endiosado desde distintos campos, sino que la taquilla ha puesto en primer lugar por encima de cualquier gringada. Bravo, esto hay que celebrarlo, pero con igual prudencia que se debe celebrar la foto de Santos y Timochenko.

Los más de 800.000 espectadores que ya logró Colombia magia salvaje es gracias al apoyo del supermercado más popular del país y al voz a voz de opiniones como “qué belleza descubrir las maravillas que tiene nuestro país, es hermosa, me la volveré a ver”, testimonio que escuché hoy y el cual no quiero arruinar con mamertismos ‘Grinch’.

Y es que si del cuidado del ambiente hay que hablar, tengo que insistir en la importancia de discursos audiovisuales que no se queden apenas en posiciones contemplativas, sino que aborden a fondo las problemáticas por las que pasa Colombia. En el Festiver, Festival de Cine Verde de Barichara, que llegó a su quinta versión, cientos de personas tuvieron la oportunidad de ver productos audiovisuales que pusieron sobre la mesa casos como el de Marmato, en donde la paz no se firma con cuadernitos con el logo de Gran Colombia Gold, o con la foto de María Consuelo Araújo cuando roba protagonismo, no, la solución a los conflictos requieren de un trabajo constante que va más allá de una puesta en escena.   

Es histórico el acuerdo de paz al que se está a punto de llegar en Colombia, pero la paz duradera requiere de un esfuerzo mucho mayor, con compromisos que involucren a los desplazados, pero también a las víctimas de las multinacionales que destruyen el medio ambiente. Así, y sin importar si la foto la hubiese protagonizado Uribe, Pastrana o Santos, administraciones con infinidad de críticas, lo fundamental está en pasar de la ficción, de noticieros que se aprovechan del morbo de la guerra y quieren más balas, a la posibilidad de lograr un cambio para toda una sociedad, un cambio gradual y definitivo.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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