Ensayando para el metro

Por: Adolfo Zableh Durán/ @azableh

Por Adolfo Zableh Durán

Caminar por los lados de la calle 94 con Avenida Quito es una delicia porque, aunque la zona luce como la Berlín de 1945, se respira tranquilidad. No importa la hora del día, a pocas cuadras del caos de la 15 y de la 100 no se escucha nada, no hay carros que piten y contaminen y las personas con las que uno se cruza se pueden contar con los dedos de la mano, incluidos los obreros que trabajan en el famoso deprimido que ya va para una década  y no sabemos cuándo va a terminar.

Su construcción se aprobó en 2005 y su fecha de entrega pasó de junio de 2014 a octubre de 2015, que ya sabemos que no va a ocurrir. Con un presupuesto que empezó en 80.000 millones de pesos y ya va en 160.000 millones, la obra es un monumento a la desidia y la corrupción. No se entiende que una estructura multimillonaria que en teoría va a generar 29.000 metros cuadrados de espacio público, 1,58 kilómetros de ciclorruta, tres kilómetros de vías y una disminución significativa de semáforos esté siendo ejecutada por un puñado de obreros como si de reparchar una calla se tratara.  

El deprimido de la 94 se ha demorado por problemas técnicos, de presupuesto y también de corrupción, no olvidemos que estuvo detenido durante varios años por cuenta del ‘carrusel de la contratación’. Por una razón u otra, pasar por allí es una delicia, pero si es a pie y no se tiene ningún tipo de afán u obligación. Si usted tiene alguna cita, va en carro y cuenta con la desgracia de tener que ir por la zona, prepárese para el día más infernal de su vida, porque una vez allí le resultará imposible saber cuánto tardará en salir.

Y eso es si está de paso. Si su casa o local comercial se encuentran por allí, olvídese. A la impotencia por el desorden súmele el cobro de valorización y el descenso en las actividades económicas del sector. Por eso a veces, cuando hablan del deprimido de la 94, no pienso en una gran obra civil sino en un tipo triste, desesperado y al borde de la quiebra. Si así estamos con una simple glorieta, calcule usted cómo nos va a ir con el metro.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo