Pulpo

Por: Nicolás Samper C. / @udsnoexisten

Por Publimetro Colombia

800 millones de pesos. De acuerdo a una entrevista que le hicieron a Alexis Viera hace un par de años en el diario El País de Cali, el arquero uruguayo resignó esa deuda para volver a un club que supo querer en poco tiempo. Viera demandó al América por incumplimiento de pagos y al final, por regresar al país después de un paso por el Ñublense chileno, decidió dejar a un lado esa deuda. Y volvió a pesar de todo. Lo de Viera es uno de esos casos de cariño-terquedad que poco se encuentra en estos tiempos.

Porque cuando se dio su fichaje, por allá en el 2009, no arribó al mejor lugar del mundo: todo lo contrario. El ostentoso América de grandes nombres y hazañas fenomenales era un recuerdo nebuloso y apenas quedaba la “mechita” que trataba de levantarse estando KO y con el conteo del árbitro llegando al nueve.

En medio de ese panorama, Viera se hizo americano y los americanos se convirtieron en soldados de Viera, en especial aquella tarde del 2010 en la que se disfrazó de Supermán ante las adversidades: parecía que no iba a poder jugar el partido programado contra Millonarios. La gripa que no lo quería soltar le había dado problemas un poco más complejos: noche entera bañado en sudor por la fiebre y debilidad en cada uno de sus músculos. Igual Viera le dijo al entrenador que él quería estar en la cancha como titular. Consultaron y le dieron el OK para ponerse el buzo negro con el que se paró ese día para sentirse invencible, a pesar de recibir dos goles. Los tantos que evitó valieron muchísimo más que ese par de contrastes.

Marcó un gol de penal y le atajó dos penaltis al azul el día que el rojo triunfó 3-2: los disparos desde los 11 metros de Ulloque y del paraguayo Ramírez terminaron en sus manos.

Y aunque tocó la gloria, esa no era canjeable para pagar el arriendo y los gastos. Le tocó recurrir a los ahorros y cuando se acabaron, los hinchas le tendieron la mano. En algún momento envió a su familia de regreso a Montevideo porque no existía forma de saber si habría comida para todos al día siguiente y se quedó luchándola, primero en la A, luego en la B. Vendió los muebles de su casa para tener plata para moverse, fue apartado de una concentración en Chía avisado apenas por un mensaje de texto… Todo a contramano.

Pero Viera sentía que Colombia era su lugar en el mundo. En Depor contaba hace poco que era dura la B en un club chico: lo de viajar en bus 15 horas, jugar y volver a montarse al bus… Viera, a pesar de todo lo vivido acá, era feliz.

Seguro se recuperará pronto, porque es un terco de los buenos. Y la felicidad estará de nuevo a su lado más allá de tantas circunstancias que han querido quitarle la sonrisa.

Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo