Los tejados de Santa Teresita

Por: Eduardo Arias @Ariasvilla Escritor y periodista

Por Eduardo Arias

Cuando en los años treinta comenzó la expansión al norte de Bogotá, aparecieron las casas del denominado estilo inglés. Así nacieron Teusaquillo, Armenia, La Magdalena, Palermo, donde primaban casas de ladrillo con teja de barro, así como casonas de estilo más español y mediterráneo, con antejardines muy floridos y, en algunos casos, densas hiedras que cubrían la totalidad de las fachadas.

Sin embargo, entre el margen norte del río Arzobispo y la calle 45 se formó Santa Teresita, un barrio de casas más sencillas, muchas de ellas sin antejardín. Es un sector más cercano a lo que se podría denominar un barrio obrero, con locales comerciales por lo general dedicados a oficios como la zapatería, la tapicería o la carpintería. Algunos de esos talleres aún funcionan y le dan al barrio un aire muy particular. Es un barrio aún bastante tranquilo, a pesar de que lo atraviesa la carrera 16 y lo rodean la Caracas, la 45 y la carrera 19, que tres cuadras más al norte se transforma en la 17.

La falta de antejardines en la mayoría de sus cuadras la compensa en parte su parque al borde de la Avenida Caracas, y dos avenidas con separador arborizado. La avenida 44, que va desde esa avenida hasta la iglesia, y la diagonal 42, que atraviesa el barrio por toda la mitad antes de internarse en las profundidades de Palermo.

Desde las alturas de un doceavo piso con vista al barrio y sus alrededores se pueden apreciar las tejas de cinc y las terrazas, que prevalecen sobre las tejas de barro, más comunes en los barrios vecinos. Aunque el barrio aún conserva buena parte de sus atributos, algunas de sus casas se encuentran abandonadas y otras cayeron y en sus lotes vacíos funcionan parqueaderos o se construyó algún edificio más moderno.

En Santa Teresita no todas las casas carecen de antejardín. En las cuadras adyacentes  a la calle 45 la arquitectura se “palermiza”. También cuenta con antejardín la casa donde vivió Jorge Eliécer Gaitán, sobre la calle 42 entre carreras 15 y 16. A su lado se construyó (o mejor, se termina de construir desde hace ya más de 20 años) el que iba a ser el Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán, un edificio de ladrillo a la vista que diseñó Rogelio Salmona y que ahora administra la Universidad Nacional. En el cruce de la avenida 44 con la diagonal 42 se construyó una casa con un angosto antejardín y cuya fachada en punta recuerda la proa de un barco.

Pero Gaitán no es el único hito de Santa Teresita. El más llamativo es su iglesia neogótica de ladrillo, que sigue siendo una de las edificaciones más latas de esa parte de la localidad de Teusaquillo. A espaldas de la iglesia está el teatro Arlequín, antigua sala de cine que hoy está dedicada al teatro. Pero el principal atributo de Santa Teresita está en varias de sus cuadras que aún conservan el encanto original de un barrio pequeño, sin  pretensiones, tranquilo, muy cercano al centro, caminable… ¿qué más quiere uno entre ese sancocho de agite y estrés en que se ha convertido Bogotá?

 

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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