La ‘diva’ de Nemocón

Por: Mauricio Barrantes / @Mauriciobch

Por Mauricio Barrantes

“Se dejó acariciar, le sacaron la leche y hasta Antonio Banderas quedó encantado con ella”. Uno de los guías que conoce más Nemocón utiliza esta historia como gancho para hablar de la importante ‘actriz’, nacida en esta población, que participó en la película Los 33, y quien no es otra que una ternera que le alegró la vida al elenco de actores que vino a grabar a Colombia la historia de los mineros chilenos rescatados en Copiapó.

Pero la anécdota de esta particular ‘diva’ no es cuento aislado, por el contrario, refleja que aunque Hollywood venga a hablar en inglés aquí a Colombia, estas tierras dejan un sello particular. Y eso lo tiene claro Nemocón, porque vende la renovadora experiencia de visitar la mina de sal y también la acompaña con la magia, que el cine ofrece, de invitar al turista a conocer las locaciones donde se grabó una película “de talla internacional”, como se diría popularmente.

Los 33 se lanza esta semana con el respaldo en distribución de Cine Colombia y de Fox, lo que demuestra un entusiasmo que ojalá se repita con cualquier película nacional, para así garantizar que historias, como la que conmovió hace cinco años al mundo entero, logren difundirse de manera exitosa en las salas de cine del país.

Uno de los aciertos de la película es que logra entretener (una de las funciones del cine). La historia mezcla elementos de drama y comedia, que es lo que encanta por herencia de gusto a Latinoamérica, y sin dejar espacio a bostezos permite que el espectador se conmueva, llore, ría, y lo más importante, se identifique emocionalmente con lo que les pasa a estos 33 mineros y a sus familias.

Es decir, bajo el contrato implícito que se genera entre el producto y el espectador cuando se compra la boleta, se consigue salir satisfecho y hasta con lágrima en el ojo, si es de los que lloran.

Ahora, se evidencia que el interés de la cinta es puramente comercial, lo que no es un pecado, pero es algo que a los más puristas puede incomodar por varias razones. En primer lugar es grabada en inglés, algo que hace perder un poco la naturalidad de los personajes, que además son interpretados por actores de Colombia, Chile, Brasil, México y Francia, haciendo recordar el fallido intento de El amor en los tiempos del cólera. Otra de las faltas, que es innata de las producciones gringas, son los recursos flojos de sus comedias, que mezclados con los estereotipos hacia los latinos y un toque de narrativa telenovelesca crea un producto vendedor pero no digno de ‘and the Oscar goes to’ o de festivales de cine serios.

Por lo demás y si es de los que prefieren decir ‘fuera críticos’ y disfrutar de una película bajo su propio juicio, lo mejor es dejarse seducir por #Los33. Además, es imposible negar las ventajas de la inversión extranjera que se lograron con esta cinta, no solo a nivel económico, sino por lo que significa para actores, productores, directores y todas las personas involucradas con la industria cinematográfica, que utilizan estas oportunidades para intercambiar experiencias e insertarse en el mercado mundial del audiovisual.  

Sin duda Los 33 es un logro para el cine colombiano, no solo porque aparecen actores nacionales como Juan Pablo Raba y Gustavo Angarita, o la ‘diva’ de Nemocón, sino por lo que significa para la industria audiovisual y para el turismo del país. Esta es la primera cinta en verse beneficiada por el reembolso del Fondo Fílmico Colombia (FFC), que gracias a la ley 1556 de 2012 logró la devolución del 40% de los gastos cinematográficos y el 20% en gastos logísticos y que ya deja ver los primeros resultados. Eso hay que celebrarlo. 

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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