Paranoia en aeropuertos

Por: Camila Chaín / @camilachain

Por Camila Chaín

Yo no sé por qué, ir al aeropuerto siempre me ha generado mucha confusión. Hay rentas advertencias, hay tantas historias de personas que comenten algún delito y de aquellos a los que alguien les hizo trampa, que, cuando estoy próxima a pasar por los rayos X, me imagino de todo.

Hago un repaso mental de todo lo que llevo y me hablo a mi misma: “Camila, todo está en orden, tú hiciste tu maleta, nadie la tocó en el trayecto al aeropuerto, no llevas objetos prohibidos, nada inflamable, nada corto punzante, tu perfume no supera los 100ml, etc”.

No importa si hice todo bien, los nervios me invaden, no sé si veo muchos noticieros, novelas, o películas y ya estoy paranoica, la verdad es que nunca logro estar tranquila. Mientras les escribo, hago la fila para pasar los controles y mientras reviso mi maletín, encuentro la pistola de silicona que guardé hace poco, pensando en pegar un par de cosas en casa y me pregunto si me la quitarán, si la van a confundir con algo más y sudo frío.

Ay Camila, me digo, tanta preocupación y dijeron que no había problema con la pistola, jajaja, qué susto! Lo mejor es que, al final, llegué a la puerta de embarque y la chica de la aerolínea pronunció las palabras mágicas: “señora Camila, se le asignó un ascenso, su silla es la…”.

Definitivamente, esta historia tuvo un final feliz, aunque la próxima vez que viaje mis preocupaciones sean las mismas.

¡Feliz fin de semana!

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