Música llena de paz

Por: Camila Chaín / @camilachain

Por Camila Chaín

Siempre que pensamos en la paz creemos que su significado tiene que ver con no hacer la guerra, así, cientos de personas, expertas en el tema, nos traten de enseñar que la paz comienza en el corazón de cada uno y se extiende a nuestra forma de respetar y relacionarnos con el entorno. Mientras los colombianos seguimos de cerca los posibles acuerdos entre el Gobierno y la guerrilla, unos cuantos se dedican a hacer lo que hay que hacer: ir más allá y generar ideas que puedan ayudar a todo un país, a palpar, respirar y vivir realmente en paz.

Hoy quiero aplaudir las ideas maravillosas de un hombre que convirtió una escopeta en guitarra y que ha liderado campañas increíbles por el bien de cada ciudadano de esta nación, sobre todo de aquellos que han tenido que vivir la violencia que tanto mal nos hace. César López estuvo hace unos días en la emisora que dirijo, contándonos sobre RE, una iniciativa que pretende recoger miles de instrumentos que tenemos en casa sin sacarle una sola nota, para que otros, a través de la música, sanen sus heridas, especialmente las emocionales.

Me di, entonces, a la tarea de buscar un instrumento, tenía que tener alguno en alguna caja de los recuerdos, en algún rincón. De repente algo me iluminó y apareció mi flauta dulce, esa que tengo desde 1989, cuando mi profesor de música me la marcó muy amablemente con mi nombre y me enseñó a tocar el Himno de la alegría.

Yo era muy feliz cada que vez lograba conjugar las notas y escuchar esa hermosa melodía saliendo de ese noble instrumento. El problema es que no entendía muy bien el pentagrama, por lo que terminé tocando de oído, como dicen. En cada presentación que tenía el grupo de flauta del colegio, yo trataba de seguir a mis compañeritos leyendo la partitura, pero en realidad estaba concentrada en mis propios sonidos. Como me di cuenta de que, definitivamente, la flauta no era lo mío, decidí guardarla. Ya pasaron 26 años, pero está intacta y gracias a César y después de tocar el Himno de la alegría de memoria por última vez, entregué mi instrumento consentido para que alguien más haga música con él, música que nos llena de paz el alma, música que nos acerca cada vez más a ese estado que tanto añoramos. Necesitamos más iniciativas como esta, necesitamos más seres humanos felices.

¡¡¡Apuesto a que tienen en casa algún instrumento que no usan!!!

¡Feliz fin de semana!

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