Un mundo de oportunidades

Por: Zalman Ben-Chaim zalman@zalman5k.com

Por Zalman Ben-Chaim

Es desagradable y tristemente habitual escuchar constantemente personas quejándose de todo: del clima, del trafico, de su pareja, compañeros de trabajo, de su saldo en la cuenta bancaria, de sus amigos, de su jefe o de no tenerlo… ¡de absolutamente todo!

Parecería que para muchos es muy fácil quejarse de todo lo que les rodea y asumir que el mundo esta en su contra, que todo lo que les pasa es un castigo porque la vida necesita de cuando en vez desquitarse contra alguien y como su suerte es tan mala, esa es la única rifa que se ganan. Asumiendo el rol de víctimas lo único que logran en realidad es quedar ciegos ante el contundente hecho de que son ellos mismos los verdugos de su propio destino.

El mundo jamás se pone en contra tuya, aunque a veces tengamos que afrontar pruebas que traten de medir nuestra determinación, carácter y coraje, no hay prueba que no podamos superar, siempre y cuando no asumamos papel de víctimas, ya que lo que realmente pone las cosas por completo en contra nuestra son nuestros miedos. Muchas de esas pruebas son experiencias que tenemos que vivir para aprender, siempre estamos en el punto justo donde debemos estar, y cuando esas pruebas se repiten es porque aún nos queda algo por aprender.

Y así como la vida nos reta y nos pone pruebas también muchas veces se encarga de poner la solución frente a nosotros, solo falta abrir lo suficiente los ojos (y la mente) para entenderlo con claridad, y el valor para asumirlo. El cambio nunca es fácil, pero siempre es para bien.

Vivimos en un mundo lleno de oportunidades, en absolutamente todos los aspectos de la vida, pero somos nosotros quienes decidimos si las tomamos o dejamos que sean otros quienes las deben vivir, aprovechar y disfrutar. Al final, nuestra vida se define por las oportunidades que aprovechamos, pero particularmente por aquellas que desperdiciamos.

W.E. Henley decía en uno de sus poemas: “Soy en amo de mi destino, Soy el capitán de mi alma”.  Y creo que precisamente si queremos ver que el mundo está lleno de oportunidades, tenemos que entender que somos nosotros quienes tenemos la responsabilidad de todo lo que vivimos, de todo lo que nos pasa, pero particularmente de cuando decidimos aprender de cada cosa que cotidianamente convertimos en parte de nuestra vida.

Quejarnos no cambia las cosas, actuar para mejorarlas, sí; quedarnos callados ante lo que no nos gusta, o simplemente no hablar porque nuestro ego y nuestro orgullo tienen más espacio que nuestra felicidad tampoco es de mucha ayuda para poder aprovechar esas oportunidades que la vida nos suele dar.

Cuando nuestros miedos eligen, la elección siempre es la misma: nos estamos resignando y estamos asumiendo que no merecemos nada mejor. Pero cuando entendemos que el punto en el que estamos es aquel que para nosotros mismos creamos, y que así como ese podemos crear uno radicalmente diferente e incluso mucho mejor, entonces las cosas empiezan a cambiar, ya que al final la diferencia entre lo que es posible y eso que crees “imposible” radica en tu actitud

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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