Dieta emocional

Por: Zalman Ben-Chaim [email protected] Koach personal y empresarial. Conferencista, autor, radio host y panelista en LunaBLU de BLURadio

Por Zalman Ben-Chaim

De un tiempo para acá parece estar muy de moda ejercitarse, fortalecer el cuerpo y, con todo esto, hacer diferentes tipos de dietas, entendiendo que debe existir un balance entre lo interno y externo, lo cual es bastante bueno ya que definitivamente este tipo de cambios conducen a una mejora sustancial en la calidad de vida, obvio, llevado a cabo con conocimiento de causa y límites que no conduzcan a comportamientos obsesivos de quienes asumen estos estilos de vida.

Pero, con todo esto, me causa mucha curiosidad que muchas personas buscan cuidar su estado físico y su salud entendiendo aquel balance que mencioné, pero se quedan en lo más superficial del tema e ignoran que el balance más importante está centrado en lo que sentimos y cómo lo canalizamos, para que esto se refleje en nuestro exterior y permita generar verdaderos cambios. Por eso me quise dar a la tarea de pensar en una dieta que sirviera para poder poner en forma nuestras emociones y permita que vivamos verdaderamente mejor. Vale aclarar que la he practicado y compartido con algunas de las personas que toman sesiones de Koaching conmigo y los resultados son bastante buenos.

Para empezar el día de la mejor manera con algo que realmente nos nutra y nos llene de energía, es clave empezar con una buena dosis de gratitud. Cuando nos acostumbramos a agradecer empezamos a valorar aun más todo lo que recibimos y lo que llega a nuestra vida, sea bueno o mejor, ya que agradecer nos ayuda a entender que todo (sí, ¡todo!) es para bien.

El mayor problema que se busca combatir con una dieta es cómo nos afecta lo que entra a nuestro sistema; para esto, alejarnos de las personas que solo vienen con habladurías y chismes es clave, así como de aquellos que solo tienen quejas o quieren cargarte de odios y rencor. Perdonar y pedir perdón es clave a la hora de perder peso, dejar lo que pasó en el pasado y entregarnos al presente permitirá que podamos vivir mejor.

Y si el problema es controlar lo que entra a nuestro sistema, dejar de esperar recibir y empezar a dar es clave: la bondad, calidez y generosidad siempre suma. Todo lo que nos hace feliz nos permite vivir mejor, aquello que nos quita tranquilidad y nos llena de estrés no es natural para nosotros y no debe tener espacio en nuestra vida.

El día debe terminar como empezó, con una gran dosis de gratitud para poner en una balanza todo lo que vivimos y darle, en su justa medida, la importancia que se merece cada emoción y situación, sin quedarnos enfrascados en esos círculos viciosos que nos impiden avanzar.

Y algo que nunca sobra y siempre desintoxica es tratar de controlar el ego, dejar de lado ese afán por alimentar nuestra vanidad y reconocimiento con lo que hacemos y mejor enfocarnos en hacerlo cada vez mejor, y claro, tragarnos nuestro orgullo cuando sea necesario no engorda y por el contrario engrandece el alma.

Una mejor vida no empieza cada año nuevo, luego de un cumpleaños o después de un ritual mágico, una mejor vida empieza con una decisión de cambio, y eso es algo que solo puedes hacer tú: ¿estás listo(a)?

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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