Casa por cárcel

Por: Camila Chaín / @camilachain

Por Camila Chaín

Sin palabras, así me quedo cuando conozco historias de vida sorprendentes y pienso: yo no he tenido que pasar ni por el cinco por ciento de lo que ha tenido que experimentar este ser humano y, aun así, me he quejado de cientos de tonterías que no valen la pena.

Esta semana leía sobre un personaje que todos recordamos en Colombia por haber sido la protagonista de una película, esa misma que, luego, tuvo que enfrentar una condena por homicidio agravado y hurto calificado, a la que le dieron casa por cárcel.

Es increíble cómo el ser humano tiene que atravesar por momentos tan duros, por situaciones tan complejas, muchas veces inexplicables para luego reinventarse, levantarse, salir de la oscuridad, volver a nacer.

Que Lady Tabares pueda decir hoy, después de tanto, que estar en su casa, a pesar de estar “encerrada” en ella es “la libertad”, es como saber que aunque no pueda cambiar nada de lo que le ocurrió, siempre hay uno o cientos de motivos para creer, para aprender, para darse una nueva oportunidad.

Libertad: esa compleja palabra, difícil de describir, la que definimos como algo que nos permite hacer lo que queremos, esa puerta abierta, ese permiso para sentir que estamos afuera, muchas veces se queda corta, porque ser libres, realmente, tiene ver con nuestro interior, con lo que sentimos, con nuestro amor propio y no siempre se relaciona con cuatro paredes.

Conozco a muchas personas que no son realmente libres y la condena que pagan se la impusieron ellos mismos al mentirse, al engañar a su corazón, al no tomar conciencia, al no hablar claro con ellos mismos cuando se ven al espejo.

Hoy aplaudo la actitud de Lady, el mostrarse al mundo tal y como es, sin misterio, sin máscaras y admitir que cometió errores y que siente que hoy la vida le sonríe. No es una víctima, es una persona que asume su responsabilidad con ella misma y con su entorno.

Ojalá todos recordáramos que la vida es una sola y que puede acabarse en cualquier instante, por eso, como dice nuestra vendedora de rosas: “Me han pasado tantas cosas, que ahora verme de nuevo el brillo en los ojos soñadores que antes tenía me hace fuerte. De una manera u otra, me llena de orgullo, me llena de ganas y me digo: es posible, sí se puede”.

¿Qué tal si dejamos de sentirnos derrotados y nos levantamos de la cama, nos miramos al espejo y seguimos su ejemplo? ¿Me prometen que lo van a pensar? Ánimo que la vida es ahora.

¡Feliz fin de semana!

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