El que piensa pierde

Por: Zalman Ben-Chaim zalman@zalman5k.com. Koach personal y empresarial. Conferencista, autor, radio host y panelista en LunaBLU de BLURadio

Por Zalman Ben-Chaim

Claramente no hay dilema más fuerte que aquel que enfrentamos entre lo que sentimos y lo que pensamos, ya que al final la verdad para cada uno de nosotros será única y exclusivamente aquello que queremos creer. Sin embargo, son muchas las veces en la que la vida nos pone frente a diferentes situaciones en las cuales –tal vez tratando de buscar la alternativa o el momento perfecto, o simplemente por la indecisión propia de nuestros miedos– nos quedamos pensando una y otra vez, tratando de buscar una respuesta que nos saque de un punto fijo mientras damos vueltas en círculo.

Pensar en problemas trae problemas, pensar en soluciones las crea, y cada vez que nos quedamos sobrepensando las cosas lo único que hacemos es encerrarnos en la pregunta. Cuando nos quedamos pensando “¿qué habrá querido decir?” frente a la pantalla del celular viendo un mensaje de texto; “¿será que le caí bien?” luego de conocer a una nueva persona, o simplemente te quedas recordando momentos dolorosos con tu pareja o los comentarios de tu jefe una y otra vez como un disco rayado en tu cabeza, no estás haciendo otra cosa que torturándote y perdiendo tu tiempo, tu energía y tu tranquilidad.

No se trata de desconectar el cerebro y dejar de pensar en las cosas para pasar a ser una especie de autómata, tampoco de entregarnos por completo a nuestros instintos para simplemente reaccionar de una manera visceral ante todo lo que nos pasa, ya que lo primero nos conduce a un estado de resignación y mediocridad, y lo segundo a altos índices de intolerancia y violencia.

Toda pregunta que no haces tiene por respuesta un “no”, todo intento no realizado es uno fallido y es ahí en donde está el centro de las cosas, que no nos podemos permitir fallar. Puede que las cosas no salgan como esperamos, pero si aprendemos no perdimos… Sin embargo, si dejamos pasar las oportunidades, claramente estamos fallando para con nosotros mismos.

Una vez logramos tener un foco claro de cuál es nuestra meta, nuestro objetivo (por grande o loco que parezca), es mucho mas fácil poder pensar rápido las cosas, hacer un análisis práctico que nos permita entender lo que vamos a hacer y simplemente hacerlo. Ante la duda sobre si debes o no hacer algo, ¡siempre haz!, si sale como esperabas tendrás recompensa; y si no, tendrás una lección, pero, sobre todo, habrás eliminado la posibilidad de quedar frustrado.

Pensar una y otra vez en lo que pudo haber sido y no fue solo te trae dolor y frustración por algo que ya no existe; pensar en lo que será te puede llenar de emoción, pero también de ansiedad y con ella puede venir el miedo.

Por eso pensar sin perder el tiempo, el foco y, sobre todo, actuar de manera inmediata dejando alma, corazón y vida en el hoy es lo que te garantizará que puedas vivir una vida plena desde hoy hasta siempre, al final debes recordar que te mereces todo, eres solo alegría y cada cosa que haces tiene el poder de cambiar el mundo entero, solo basta con creer.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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