El precio de la felicidad

Por: Zalman Ben-Chaim zalman@zalman5k.com. Koach personal y empresarial. Conferencista, autor, radio host y panelista en LunaBLU de BLURadio

Por Zalman Ben-Chaim

La felicidad puede para muchos parecer un concepto utópico, algo lejano que solo les pasa a otros o sencillamente una leyenda o mito urbano del que muchos hablan, pero que en verdad nadie parece conocer. Estamos tan acostumbrados a ver lo malo de las cosas que pasan en el día a día que cualquier cosa buena nos parece extraña o ajena y desconfiamos al máximo de eso. Preferimos ver lo malo y amargarnos que ver lo bueno y disfrutarnos.

Esto es, en parte, por una gran cantidad de miedos e inseguridades que hemos venido acumulando, y ojo, hay quienes las acumulan religiosamente, como si más adelante las pudieran cambiar por puntos para hacer compras o millas para viajar; pero en verdad lo único que hacen es atarse a un pasado que no los define y a una falsa realidad que los aleja cada vez mas de la verdadera felicidad.

También existen aquellos que han asumido que la felicidad es ajena o se han permitido creer esto gracias la influencia de personas que les rodean y hacen parte de su vida, bien sea un amigo o inclusive un ser querido o un familiar, quien en vez de sumar, resta, y peor aún, refuerzan esa idea de que la felicidad es inalcanzable, o en el “mejor” de los casos es para otros pero no para ellos.

Pero más allá de este origen y de esa falsa idea, lo cierto es que ser feliz tiene un precio, y no es bajo, aunque tampoco sea material. El precio que se debe pagar para ser feliz está relacionado con cuan comprometidos estemos para con nosotros mismos, para con tener un propósito en nuestra vida y desde ese propósito darle significado, en otras palabras: qué tan entregados a nuestros sueños y nuestras pasiones podamos llegar a ser. Y esto, claramente, no es nada fácil. Si por ejemplo en tu familia todos han sido médicos y tú quieres ser artista plástico, el solo hecho de querer romper el molde y la tradición es un conflicto interno y también familiar, y pagar ese precio al seguir los sueños requiere de mucho coraje.

El precio de la felicidad se paga teniendo determinación, no solo para entregarnos a nuestros sueños, sino también para mantenernos enfocados en ellos, y en tantas cosas buenas que nos pasan. Día tras día podemos escuchar a las personas en nuestro entorno (e inclusive a nosotros mismos) con quejas por absolutamente todo, porque sí o porque no, y luego rematan con algo como “es que no hay felicidad completa”, cuando la verdad es que ellos son quienes no están completos y se niegan a la posibilidad de ser felices. Todo es cuestión de qué punto de vista se quiera tener.

El precio de la felicidad se paga entendiendo que no debemos parar de crecer, dejando el conformismo a un lado y asumiendo la responsabilidad de nuestro destino, dejando nuestros miedos atrás y entendiendo que lo que nos define es superarlos, que las oportunidades de ser felices pueden estar delante de nosotros o al otro extremo del mundo, lo importante es no dejarlas pasar.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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