Sintiendo pena ajena

Por: Camila Chaín / @camilachain

Por Camila Chaín

La percepción que cada persona tiene sobre la seguridad en su entorno, llámese barrio, municipio, país, depende mucho de su propia experiencia.

No importa cuántas veces aparezcan noticias relacionadas con hurtos en la televisión, ni cuántas veces tratemos de limpiar el nombre de nuestro país con campañas institucionales, nada es más lógico para los seres humanos que vivir con base en la experiencia vivida.

Yo trato de pensar que las cosas no están tan mal, pero el fin de semana pasado me fui en bicicleta hasta el restaurante de Don Armando el tolimense a comerme el tamal de siempre, cuando descubrí que a mi lado estaba un chico joven con cara de extranjero.

Después de unos minutos de silenciosa curiosidad me atreví a hablarle y descubrí que se llamaba Nicholas, es de Inglaterra y viene recorriendo América de norte a sur en su bicicleta todoterreno. Habla bien español y estaba muy animado, así que conversamos sobre muchas cosas. Contó, por ejemplo, que salió desde Canadá y ha recorrido todos los países, viene a través de una ruta que muchos de sus amigos conocen muy bien y que comparten cada que alguien decide dedicar un año entero al recorrido.

Todo era perfecto hasta que habló de su seguridad, dijo que le había asombrado lo diversa que era Colombia en paisajes, pero que después de pasar por Estados Unidos, México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, solo lo habían robado y dos veces y que ambas fueron aquí.

En ese momento mi cara cambió, sentí una enorme pena ajena, propia y de todos los tipos. ¿Por qué siempre pasa eso?, ¿por qué es una constante?, ¿por qué parece como una maldición? Muchos tratando de mostrar otra cara y unos cuántos expulsando, echando, sacando a patadas a los de afuera. Traté de decirle que eso pasa en todas partes, pero no pude justificar nada, no tuve una excusa valedera, no puede defender a la patria.

Lo bueno es que él seguía optimista, feliz por la hermosa geografía nacional, entonces cambiamos de tema rápidamente, mientras me mostraba el mapa de su ruta hasta llegar a la frontera con Ecuador, ruta que atraviesa desiertos, ríos, montañas, pero que, por supuesto, no muestra qué tan peligroso será su viaje.

Espero que todo resulte como espera y que pueda decir a sus amigos y familiares que ese par de robos fueron la excepción a la regla, porque se ve que es buena gente y merece terminar su viaje igual de entusiasmado. Nicholas me mostró que ir por el mundo en bici es un súper plan y quién quita que un día me anime, ojalá que se lleve una buena impresión de los colombianos “buenos” y no de los que nos hacen quedar como un zapato.

¡¡Feliz fin de semana!!

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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