Falcao, James, Montoya y, ¿Acevedo?

Por: Mauricio Barrantes / @Mauriciobch

Por Mauricio Barrantes

Esta semana pasó un hecho que debería ser comparable, al menos mediáticamente, al golazo de James frente a Uruguay en el Mundial. Un colombiano, César Acevedo, sorprendió al mundo en el Festival de Cannes al llevarse cuatro premios, entre ellos la Cámara de Oro. Un logro que se convierte en el reconocimiento más importante de una película colombiana a nivel internacional, pero que los medios dejaron pasar como una nota más de su respetada agenda.

Los noticieros en televisión hablaron de Montoya y su triunfo en Indianápolis, de Falcao y su futuro; y en entretenimiento, la monita de Caracol sonrió haciendo la promoción del canal: el lanzamiento de El desafío. ¿Hay que pedir algo distinto? Los hechos nacionales se limitan a ser un compendio morboso de robos y sangre, los deportes se quedan en opiniones de supuestos expertos y la sección de cultura no va más allá de contar chismes, mostrar piernas y hablar de las curiosidades de la farándula. Un problema del que es cómplice el mismo espectador, porque se acostumbró a darle audiencia a esos temas y así justificar a los medios, que siguen publicando basura como única forma para sobrevivir.

Si se quiere tocar el tema del cine, Colombia sigue teniendo mala memoria o una memoria selectiva. Si no es Dago García el que lanza una gallina que le gusta la música urbana o son Caracol o RCN los que apoyan el filme, la presencia en medios de una producción colombiana es casi nula. De por sí, el contundente éxito de La tierra y la sombra en Cannes fue una suerte para la cinta, que mojará prensa antes de su estreno en salas, el 25 de julio, pero que no es una situación que se repita con la mayoría de los filmes independientes que les toca de pa’ arriba para tener una distribución medianamente decente.

Ya es muy duro para una película nacional luchar por un espacio dentro de la programación de los múltiplex, acostumbrados a tener toda la lista de las majors, como para que los medios locales les sigan el juego a las grandes compañías hollywoodenses. Por ejemplo, el principal medio escrito del país, El Tiempo, prefirió mantener en su portal web, en la tarde del domingo, el ranking de las películas donde más mueren sus personajes en vez de la nota de la presencia histórica de Colombia en Cannes. Una genera clics, la otra construye país.

Todos somos cómplices, pero también todos hacemos parte de la solución. La base está en que el Estado sea el encargado de garantizar que los que sueñan con producir audiovisual cuenten con los recursos, no solo de grabar una cinta, sino también de distribuirla y comercializarla, buscando hacer contrapeso al poderío gringo. Para esto hay que poner en cintura a los exhibidores y a los canales de televisión con cuotas de cine nacional.

Pero vamos, como hasta esto suena utópico, incluso en países con cinematografías avanzadas y gobiernos justos, hay que pensar también en formas de distribución no convencionales, que echen mano de herramientas como internet y que así sea a punta de mochila puedan llegar a lugares donde no hay salas de cine, que son perfectos para hacer un trabajo importante de formación de públicos.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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