Volver al futuro

Por: Zalman Ben-Chaim [email protected] Koach personal y empresarial. Conferencista, autor, radio host y panelista en LunaBLU de BLURadio

Por Zalman Ben-Chaim

Si pudieras cambiar algo de tu pasado, ¿qué cambiarías? Sé que es una pregunta muy soñadora, de ciencia ficción, incluso parece una pregunta un poco tonta, ya que asumimos que planteamientos tan imaginativos son cosas de y para niños pequeños ante lo cual, nosotros, ya en una vida “adulta”, debemos dejar de lado, como tantas otras cosas, actividades e ideas que de niños nos permitan disfrutar más de la vida y, sobre todo, gozar de ese estado en el que pasábamos casi todo el día soñando despiertos y nos era posible ver y sentir la magia en nuestra vida.

Dejamos de lado la pasión por divertirnos con lo que hacemos, pequeño o grande, decidimos enfocarnos en tratar de “hacerlo bien”, que se traduce en hacerlo mecánicamente pero no con pasión y alegría; dejamos de lado el poder disfrutar de las cosas que tenemos, sin importar si eran pocas o muchas, y pasamos a enfocar toda nuestra energía y esfuerzos en acumular cada vez más y más sin detenernos a pensar en la razón de esto, solo por querer acumular. Dejamos de lado tantas cosas de nuestra infancia que parece que eso fuera una vida totalmente ajena.

¿Recuerdas aquellos tiempos donde ante cualquier dificultad lograbas detener el tiempo con un “tacho remacho”?, ¿o cuando lograbas disfrutar de toda una tarde de juegos con tus amigos en el parque y no había cansancio, ni estrés y mucho menos existía diferencia entre aquellos con quienes jugabas, solo existían ganas para poder disfrutar y el deseo de que la tarde no se acabara para tener que volver a casa? Esos tiempos en los que nuestro mayor estrés era tener que cumplir una penitencia al jugar con nuestros amigos, y la indecisión que enfrentábamos era qué color usar para terminar de colorear algún dibujo que queríamos decorar, esos buenos tiempos…

A todos nos viene bien recordar esos tiempos en los que todo era distinto, donde éramos verdaderamente nosotros, sin distracciones, sin ataduras, sin complejos; aquellos tiempos en los que vivimos impulsados por ese deseo incesante de descubrir y de gozar cada día para poder llegar a la cama muy cansados pero siempre con una sonrisa.

Cuando pensamos en el pasado y en qué cosa nos gustaría cambiar de él, de inmediato vienen a nuestra mente recuerdos que no son del todo agradables, cosas que no quisiéramos haber vivido, pero la vida es inevitable y sus cambios son necesarios, sin embargo lo que tal vez nunca debimos abandonar era ese niño que fuimos y que tantas y tantas veces nos permitió disfrutar.

Bien dicen que un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido, y conectarnos con esa creatividad, con ese niño interior es en gran parte vencer nuestros miedos (o retomar el valor para superarlos), es enfocar nuestra energía en lo verdaderamente importante: en disfrutar, sentir y compartir; no en aparentar, acumular y malgastar (tiempo, emociones, dinero, etcétera…).

Tal vez aún la ciencia y la tecnología no logren llevarnos en viajes en el tiempo como lo plantea el cine, ¡pero sí es absolutamente claro que recuperar la pasión por vivir que teníamos en nuestro pasado nos va a permitir crear un mejor presente y un futuro espectacular!  

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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