Adicción emocional

Por: Zalman Ben-Chaim [email protected] Koach personal y empresarial. Conferencista, autor, radio host y panelista en LunaBLU de BLURadio

Por Zalman Ben-Chaim

Todas esas emociones que expresamos (y aquellas que no) para con nuestros familiares, amigos, y seres queridos no son buenas o malas, son sencillamente una expresión desde lo que creemos correcto en nuestro concepto, por nuestra experiencia o por nuestro conocimiento (e ignorancia, claro está). 

Pero muchas veces por tratar de ser y sentirnos aceptados por otros, por miedo a conocernos lo suficiente, o incluso por no aceptarnos a nosotros mismos, terminamos generando lazos que no hacen nada diferente que atarnos a una realidad que no tiene que ser la nuestra, y nos convierte en adictos a una cantidad de emociones que no son del todo sanas.

Hay quienes son adictos a sus amigos, y no pueden dar un paso sin su aprobación: ir a cine, a tomar un café o a comprar algo solos les parece el plan más terrible del planeta porque necesitan de un amigopara que les asesore o acompañe; Están quienes son adictos a su pareja o a sus padres, y en ese afán de poder sentirse amados y de amar tratan de ahogar su vida, sus espacios y sus gustos en los de aquellas personas a quienes han decidido atarse, sintiendo que su felicidad depende directamente de estar junto a esa (o esas) personas, aun cuando no estén del todo contentos con esa relación.

Aquellas personas que generan una adicción emocional suelen hacer de esto un lazo tan fuerte que ahoga sus propias vidas e incluso les hace olvidar quiénes son, qué les gusta realmente e incluso algo mucho más importante: que merecen ser felices y que esa felicidad no depende de nadie diferente a ellos mismos.

Cualquier cosa que ponga en riesgo esa estabilidad basada en el apego emocional genera un fuerte estrés y una tremenda ansiedad, que al tratar de evitarla, lo que genera es que la persona aguante más de lo debido y acepte lo que no es permitido: deja que le maltraten o abusen de su buena fe con tal de no perder esa pequeña dosis de estabilidad que le brinda su adicción.

Poder elegir aquello que nos da paz, alegría y tranquilidad en todo aspecto de nuestras vidas es libertad. Pero cuando la ansiedad se apodera de nosotros y no podemos ser claros a la hora de tomar decisions, seremos esclavos de nuestras emociones.

La ansiedad no es otra cosa que insatisfacción estancada en nuestras vidas esperando que podamos cambiar ciertos patrones para poder satisfacer, con tranquilidad, aquello que deseamos, aquello que realmente somos y que nos permita ser realmente libres.

Nacimos para ser dueños de nuestro destino, no esclavos de nuestras emociones. Por eso es clave dar un paso adelante y continuar con nuestro camino cuando así la vida lo exige, no es sencillo, pero sí lo mejor.

Apéndice:

Para todas las personas que generosamente me han escrito tras leer esta columna, les quiero invitar al taller de entrenamiento emocional que dictaré en Bogotá el próximo 30 de mayo, en el que trabajaremos temas como la timidez y la ansiedad. Informes e inscripciones en el correo [email protected] . ¡Gracias y feliz día!

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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