Valore el diseño

Por: Camilo Achury / @CamiloAchury

Por Camilo Achury

Recientemente tuve la oportunidad de asistir a una “feria/congreso/festival” de marketing realizado en Corferias, claramente su nombre era ExpoMarketing y obvio, haciendo lujo de la creatividad y estrategia, quedó reducido a ExMa. Esta feria, inalcanzable para los bolsillos del promedio, pues las tres categorías de asistencia tenían costos que oscilaban entre uno y dos millones de pesos, era una guía completa del marketing, comunicación y diseño. Sus tres opciones de asistencia eran, o usted ama su trabajo en marketing y tiene un excelente sueldo, su empresa quería que usted se instruyera o, bien, era un invitado como yo.

Como buen invitado, aproveché cuanto pude, asistí a una buena cantidad de conferencias y me estoy leyendo todos los libros que me dieron. Allí, usando más de 500 sinónimos, los más de 2000 beneficiados entendimos que usted no compra lo que compra por el precio, lo hace por los sentimientos, la forma, el color, la confianza en la marca y por un fantasma que ronda desde hace décadas tras esta magia del consumo, el diseño.

Lastimosamente vivimos en una sociedad con prioridades económicas difíciles y creencias erradas sobre las funciones de un creador, tanto, que cada vez que se recorta un departamento se reducen los fondos y se pormenoriza el trabajo: el diseño, la comunicación y el mercadeo son los primeros afectados. Pero resulta que aquellos encargados de “las manualidades” hacen que usted se vea mejor, su empresa, lo que representa y como empleado se sienta digno de calentar silla durante ocho o más horas diarias. Es más, la silla en que se sienta la diseñó alguien para que usted pudiera calentarla el suficiente tiempo sin tantos pormenores para su salud.

A pesar de las adversidades en Bogotá, nuestras universidades y colegios le apuestan al diseño cada día más y nuestros jóvenes empresarios ven un amor renovado por el diseño, por el arte, la inspiración y hacer que usted se lleve un objeto útil o inútil, pero de buena presencia y ‘usabilidad’ a casa. Por ejemplo, en mi oficina, el Edificio 1204 en la avenida 82, emana diseño, mobiliario, ropa para hombre y mujer cero convencional, joyas, gafas, maletas, sombreros, anillos, cadenas y collares que seguro no lo uniformarán y no superan los precios de las tiendas de cadena convencionales.

Por otro lado, la Universidad El Bosque pronto celebrará su 9º Salón Académico del Diseño; en septiembre se abrirán las puertas de Arttec, un festival de arte basado en la tecnología, y asimismo exposiciones itinerantes como La Madamme, Puertas del Cielo y demás, celebran el diseño como forma de vida sin importar si es de modas, gráfico o industrial. Dejando de lado esa vena hipster que lleva a todo el mundo a consumir de las nuevas modas “alternativas”, lo invito a que valore a los diseñadores de su empresa, o si los contrata, pague lo que debe pagar, no sea miserable y piense que un “loguito”, es muy sencillo y por 50.000 está bien. Además, si piensa ser emprendedor, hasta un puesto de empanadas necesita un buen nombre, claro, directo, fácil de recordar y un buen diseño, tanto como este periódico o página web que está leyendo.

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