El placer de aplazar

Por: Zalman Ben-Chaim zalman@zalman5k.com

Por Zalman Ben-Chaim

Cada vez que queremos empezar una nueva actividad o completar alguna tarea pendiente, o sencillamente la imaginamos y deseamos, parecería que de inmediato y de forma natural, acompañando esta idea aparece también un impulso que nos dice: “mas tarde lo haces” o “en un rato empiezo”, “mejor mañana” y así, muchas más excusas.

Algo común que sentimos todos cuando nos negamos a hacer algo y lo aplazamos es un pequeño placer, como una sensación de falsa satisfacción que nos relaja y nos permite sentir que aplazando lo que hacemos estamos realmente haciendo lo correcto.

Hoy, cuando estamos casi en la mitad del año y mucha gente empieza a planear o vivir lo que en poco serán sus vacaciones y cambia el ritmo sus actividades habituales, es como un segundo inicio del año, es el momento donde muchos habían dicho que empezarían lo que prometieron al cerrar el año anterior y empezar el año nuevo. Y la pregunta mas obvia es: ¿vas a tener hoy una nueva excusa?

Simplemente trata de recordar (con honestidad) todas las metas que has aplazado por esa sensación momentánea de placer, todos esos sueños que has abandonado por darte el gusto de aplazar, todas las personas que de tu vida se han ido por no actuar cuando debías, sino que dejaste de lado lo que sentías que debías hacer, esperando a que todo se solucionara tal vez mágicamente “más tarde”.

Esas idas al gimnasio aplazadas, esos controles médicos que jamás te hiciste, aquel proyecto que tenías para con tu casa, o tal vez el viaje que querías hacer con tu familia… Todo eso y más, tantas cosas que dejaste de lado sencillamente por el placer de aplazar sin darte cuenta de que lo que aplazabas es tu felicidad.

Aplazamos constantemente nuestra vida como quien sabe que la tendrá para siempre, sin darnos cuenta que aplazar las cosas (o en el termino sofisticado de moda: procrastinar) no es exceso de pereza sino falta de humildad, ya que no tenemos la vida comprada y no depende de nosotros que esta siga latente, pero sí lo que con ella hagamos.

James Dean, el famoso galán americano de los cincuenta, decía algo como: “Sueña como si fueras a vivir para siempre, pero vive como si fueras a morir hoy”. Sin duda una reflexión que nunca pierde valor ya que no hay mejor forma de vivir la vida que intensamente, activamente y apasionadamente.

Es claro que sentimos un pequeño placer al aplazar, pero sin duda el placer de hacer, completar, lograr y superar es mucho mas alto, es uno del que –a diferencia del placer de aplazar– jamás te arrepentirás.

Disfruta de tu vida, no hay tiempo que perder y jamás nada ni nadie nos lo va a devolver, por eso hay que disfrutar con total plenitud de todo lo que nos pasa en el día, sin tantas quejas y con más gratitud; finalmente, siempre es hoy.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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