El nuevo vecino del barrio

Por: Eduardo Arias @Ariasvilla Escritor y periodista

Por Eduardo Arias

Desde lugares tan lejanos como los puentes de acceso de la estación de TransMilenio de la calle 127 y del Portal de Eldorado se ve crecer la silueta del nuevo vecino que llegó a instalarse a la ciudad. Su silueta, alta y espigada, ya compite con la de los edificios más altos de la ciudad (Torre Colpatria, Torre de las Américas, el antiguo Hilton, Avianca) y eso que la obra aún está a mitad de camino. En las noches, la grúa iluminada recuerda los chulos, los “vistos buenos” que les ponen los profesores a sus alumnos en las tareas cuando un ejercicio está bien resuelto.

En este nuevo siglo –bueno, ya no tan nuevo– el perfil de Bogotá ha cambiado bastante, pero hacía 40 años no se veía una obra de esa magnitud en el centro de Bogotá, que parecía haberse congelado en los años setenta. Desde hacía décadas los más altos de la clase eran el de Colpatria, en la 26 con Séptima; el edificio de Avianca, en la Séptima con 16; el de la Procuraduría, en la 17 con Quinta; el de Colseguros (luego de la Contraloría), de la Décima con 17. Un perfil urbano que se había detenido en el tiempo, y que solo había cambiado en la zona de San Diego, también denominada Centro Internacional, donde en los últimos tiempos han surgido los edificios del Parque Central Bavaria y sus manzanas vecinas.

La calle 19 se renovó en los años sesenta cuando la ampliaron y a sus lados aparecieron edificios de alrededor de 20 pisos, entre ellos el Hotel Bacatá, en la esquina noroccidental de la carrera Quinta. El edificio con fachada de ladrillo a la vista fue para darle espacio al nuevo inquilino del centro, al nuevo hito urbano de Bogotá.

Esta calle no vivía un acontecimiento urbanístico de magnitud desde la movida del edificio Cudecom, por allá en octubre de 1974,  cuando lo corrieron para darle paso a la ampliación de la calle 19 de la Caracas al occidente. En unos pocos meses el BD Bacatá será el edificio más alto de la ciudad. Un rascacielos con dos torres, una de 67 pisos de altura y otra de 56. Los promotores del proyecto señalan que tendrá cinco usos: vivienda, oficinas, hotel, centro comercial y parqueadero.

¿Cómo irá a ser el caos vehicular con semejante mole en una esquina tan angosta y congestionada? ¿Cómo irá a quedar ese edificio de diseño high tech en un entorno que se había anclado en el digno pasado de las fachadas en piedra y ladrillo a la vista? Esas y otras preguntas que me hacía cuando se anunció el proyecto –y que seguramente volveré a hacerme cuando la obra quede lista– no me las hago en estos días. Hoy vuelvo a ser el niño que fui en los años sesenta y que se pasaba horas pegado a la ventana del apartamento de la calle 38 viendo crecer edificios.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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