Dinamarca en Colombia, ¡aprovechemos!

Por: Camilo Achury

Por Camilo Achury

Dinamarca ahora está a la vuelta de la esquina, aunque usted no lo crea, anda por ahí, sin tanta pomposidad pero impregnando nuestro ambiente de cultura, negocios, ideas, innovación, apoyo y paz. Comparar Dinamarca con Colombia sería estúpido, no creo que quepa la comparación con un país que nos lleva más allá del adagio popular de los 100 años, pues la cultura, la educación y la vida, en general, no son una carrera contra el tiempo.

Los daneses están estrenando embajada en Colombia, y no han desperdiciado los días en tapetes rojos, o luciendo los 45.000 euros que en promedio gana un ciudadano de los pocos más de siete millones que habitan sus tierras. Tampoco hacen lujo de pomposidades y no salen a la calle a cometer atropellos diciendo “es que usted no sabe quién soy yo” en un español, que fluye hábilmente de su boca, mejor que muchos coterráneos. Al contrario, liderados y representados por Lars Steen, se ven interesados en una economía nacional creciente y “pujante”, por lo que su primer interés es económico.

Por tanto, haciendo lujo de la variedad de intereses en el comercio, esta semana se inaugurará un gimnasio en el norte de Bogotá, Nordic Fitness, el cual hace parte de una importante pero modesta y recatada cadena de centros deportivos en los cuales usted vivirá lo mejor del diseño nórdico. Pero un momento, Dinamarca no solo tiene planes con el norte de la ciudad, hace poco participó en el Foro Mundial de la Bicicleta en Medellín, e hizo posible que más de 400 niños de escasos recursos, por primera vez, probaran un ‘caballito de acero’, que además partiendo de la ‘teoría de juegos’ olvidaran que aprendían mientras jugaban en su nuevo par de ruedas.

Allí quedó al descubierto el plan y el alma del danés, que mientras va en bicicleta a su casa, su máxima preocupación se basa en los impuestos que debe pagar, pues ellos SÍ son el país más feliz del mundo por lo que se debe ser feliz. Acá somos felices porque nos reímos de cómo nos roban, o como nos arrejuntamos en hora pico en TransMilenio, o por una infinidad de razones que no anotaré aquí. Ellos son el país más feliz porque no hay clases sociales que los acosen, nadie se compara por su estrato y un carpintero (sin demeritar la labor) gana prácticamente lo mismo que un gerente de una empresa financiera.

Pero ¿a qué vienen, si allá no hay nada de qué preocuparse? Pues afortunadamente vienen interesados en el proceso de paz, al cual no le veo camino, ellos se lo ven y le ven la viabilidad; tal vez harán lujo de una característica que me encantaría nos enseñaran a usar de manera debida, la creatividad. Así pues que mi plan es el siguiente, dejemos que todos estos agentes que ven algo interesante en nosotros actúen, hagámonos los pendejos y dejemos que compartan en nuestro ambiente y, de paso, nos dejemos enseñar.

En la próxima edición de Eurocine tienen siete piezas importantísimas que consumir, a final de año un festival llamado Días Nórdicos pisará nuestro suelo luego de haber estado en países como Brasil y Argentina; pronto nos enseñarán sobre el uso de la energía eólica y cómo a partir del diseño (que es espectacular) nos ayudarán a solucionar temas como la conservación de los alimentos y cómo ser eficientes en el uso de la energía, pues las tasas de consumo son las mismas hace 50 años.

Por favor, no los asaltemos, no los enredemos, no son gringos, no son pendejos, solo son buenos, experimentados y sencillos. Son esos amigos que queremos que nos ayuden a entendernos, a educarnos y trabajar juntos y no cada uno por su lado.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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