Redes sociales de mentiras

Por: Camilo Achury

Por Por: Camilo Achury

Hace más o menos 9 años tengo el placer y el infortunio de usar Facebook, hace 5 años tengo twitter y hace unos 4 años, con mi primer iPhone me inicié en Instagram. También me he inaugurado en otra cantidad de redes que he tenido que verme en la penosa y gloriosa necesidad de cerrar, hasta llegar al punto de casi sentirme ignorante sobre ciertas prácticas y nuevas plataformas. Aunque mi trabajo exige manejar el área digital diestramente, he entendido que así como yo no debo consumir todo lo que me dan, hay un público ávido de basura y entretenimiento barato.

En el comienzo de la era 2.0, aquella que prometía que el mundo estaría a dos clicks de distancia, las redes sociales vieron la luz, la misma que iluminaría las noches extensas de insomnio y harían apagar los televisores o convertirlos en simple compañía, mientras que interconectarse era la panacea del momento. Luego, viendo la increíble herramienta que era (y que es) los medios y el comercio hizo de las suyas, llevando las plataformas a modificar drásticamente sus fines económicos e inventar estructuras dirigidas a la facturación de millones de dólares.

Lastimosamente este uso desmedido de las redes, ha creado una polución absoluta de basura diaria compartida en todas las plataformas existentes, llevándonos a consumir lo máximo de lo mínimo importante. Bien sabemos que cada uno hace de su vida lo que quiera y las redes se han convertido en esa extensión no corpórea de nuestra existencia, pero, se ha preguntado, ¿Cuánto se le puede creer a las redes? ¿Cuánto tiempo invierte en leer, ver o compartir reales estupideces? ¿Cuántas horas al día desperdicia viendo videos que no valen un minuto de su vida? ¿Sabe de dónde viene la información aparentemente fiable que se le presenta en su pantalla?

Le cuento que mucho de lo que ve, está pago, no todo es verdad, hay demasiada información decorada y amalgamada que se va introduciendo suavemente en sus ideas, llegando a consumir o a aceptar como verdad, los conceptos de un tercero o en su defecto, memes. Estos últimos, han distraído la atención sobre la verdadera información, la que le interesa y para la que se crearon las redes, aderezados en el caldo del humor y la diversión, pero que al fin al cabo no generan una verdadera voz contestataria.

La solución está en sus manos, en lo que comparte y consume, en que sea más objetivo; internet es una fuente infinita de posibilidades, estudiar y crecer está a un link y un buen criterio de búsqueda. Precisamente mi llamado es a eso, al buen criterio, a que realmente investigue y se apoye en los medios tradicionales que aún dan la pelea por la veracidad y la información de calidad.

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