Autogol de arquero

Por: Nicolás Samper C. / @udsnoexisten

Por Publimetro Colombia

Aún es un misterio lo que quiso hacer el buen arquero argentino Franco Armani en el partido Chicó-Nacional. Le dispararon un balón y él puso los puños para repelerlo. La bola subió hacia el cielo y la jugada parecía de fácil resolución: era cuestión de subir los brazos, agarrarla con los guantes y salir jugando. Todo muy sencillo.

En su afán por contrarrestar el peligro, Armani cometió el más grave error que se le pueda endilgar a un guardameta: NUNCA debe darle la cara de frente a su arco para ir por una pelota. Siempre el portero tendrá que darle la espalda a su propia cabaña ante un balón aéreo. Es que puede pasar lo que le ocurrió al pobre Armani: se ubicó como nunca puede ubicarse un arquero en semejante situación de riesgo. Y claro, cuando la pelota cayó, él con sus manos terminó de empujarla. Debe ser el gol más curioso del 2015, sin lugar a dudas. Pero a todos los buenos arqueros les ha pasado alguna vez.

Andoni Zubizarreta, dueño del arco de la selección española desde el Mundial de 1986, supo vivir su propia tragedia individual. España derrotaba 2-1 a Nigeria en Nantes durante el Mundial de 1998 cuando un centro por izquierda de Víctor Ikpeba le dio la vuelta a toda la lógica. El envío era manso, pero tomó a contrapié a Zubi, que en su afán de sacarlo, terminó metiendo la pelota con la mano derecha en su propia portería. Luego España perdió 3-2 y terminó yéndose del Mundial de forma prematura.

Y también en esa colada quedó incluido el gran José James Mina Camacho: arquero de Selección Colombia en los ochenta, de geniales voladas y pintas estrambóticas en años en donde solamente el color negro identificaba a los arqueros. Le ocurrió justo el año de su retiro como profesional y contra el equipo que tantas veces defendió. Mina jugaba para el Cristal Caldas, que iba de último en la tabla y Santa Fe era el adversario. El partido iba 2-1 y el Cristal se estaba acercando al empate, hasta que un centro por derecha de Hernando Cuero tuvo el mismo desenlace que el pelotazo de Ipkeba frente a Zubizarreta. Mina puso mal las manos, yo no sé qué le pasó. Cuando quiso amortiguar la bola, sus manos se transformaron en resortes y enviaron el pesado Mikasa al fondo de la red. Caldas terminaría perdiendo 4-1 y al pobre Mina le pusieron 3 sobre 10 de calificación en la revista Cronómetro.

La memoria me empieza a fallar pero podría jurar que fue contra Quindío en 1985. Lorenzo Carrabs era un arquerazo. Uruguayo, vino a Colombia y dejó sus grandes atajadas tanto en Nacional, donde fue campeón en 1981, y en el Junior. Y esa tarde contra Quindío sus gigantes manos, que parecían remos, le dieron la espalda. Hizo el saque de mano más doloroso de su carrera. Impulsó el balón y terminó haciéndose el más recordado autogol visto en el Atanasio Girardot. Creo que ese día ganó 1-0 el Quindío, de hecho.

A todos alguna vez les ha pasado. Lo duro es que ese instante olvidable tiene el poder de convertirse siempre en inolvidable.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo