Hijos de la perubólica, ¡despertad!

Por: Mauricio Barrantes / @Mauriciobch

Por Mauricio Barrantes

Es contradictorio que el made in Latinoamérica sea un dolor de cabeza para la mayoría de películas que buscan venderse bien en los países de la región, pese a la buena fama que tienen algunas cinematografías vecinas, como las de Argentina y Brasil. Póngase a pensar, pero es que así usted haya padecido la perubólica en la infancia, está lejos de inclinar su gusto hacia las ficciones de países como Bolivia, Ecuador, Paraguay, y claro, tampoco a las de Perú, porque como diría la polémica frase de Sofía Vergara en Modern Family, ni que fuéramos peruvians.

El elefante desaparecido, cinta del director peruano Javier Fuentes-León, se estrenará el 16 de abril en Colombia y es inevitable preguntar si su origen (coproducción con Perú) pesará a la hora de cautivar espectadores colombianos. Con la tentadora presencia de Angie Cepeda y Andrés Parra, pareciera que el camino de la conquista de taquilla no está tan de pa’ arriba, ya que hasta el protagonista, Salvador del Solar, es un actor bien conocido en la televisión local. Reparto que puede significar éxito en las salas de cine del país, puesto que aquí se compra en pantalla grande lo que funciona en la chica.

El escenario de la historia es Lima, que, como la mayoría de ciudades latinoamericanas, adolece de un marcado contraste social que se puede percibir con solo andar por sus calles. De allí que sirva de locación perfecta para una fusión, esta vez no de cocina, tema en que son expertos en ese país, sino narrativa, al proponer un thriller psicológico con marcadas influencias del cine negro de Hollywood, que funcionan muy bien, tanto para los que buscan entretenerse, emocionarse y pensar, como para los que exigen un buen manejo de cámara y actuaciones destacadas.

La fusión está por todos los lados, ya que Fuentes-León echa mano de elementos estéticos como la iluminación en claroscuro, narrativamente se inspira en el cuento Continuidad de los parques, de Cortázar, y acude a otros referentes como el collage Pearl Blossom Highway, del artista inglés David Hockney, y la película Mulholland Drive, de David Lynch. Y no resulta un salpicón, no señores, pues una de las virtudes de la cinta es saber combinar lo mejor de la literatura latinoamericana, tanto de Cortázar como de Borges, con recursos del film noir para regalarnos una buena muestra de cine de la región.

Ahora, este tipo de apuestas representan un reto para la distribución de cine latinoamericano puesto que invita a promover más estrenos en salas comerciales y más tiempo de permanencia en cartelera. La idea es vencer los prejuicios hacia el cine del vecindario a través de un trabajo conjunto que comience por el Estado, con el apoyo en toda la cadena productiva de una cinta, incluyendo la promoción y distribución, pasando por los creadores y actores de una película, que deben pensar no solo en el hacer, sino también en el vender; y por último, con un espectador que venza la pereza audiovisual y le dé la oportunidad a un cine distinto al dominante.

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