La ciclovía dominical y su importancia para la ciudad

Por Andrés Felipe Vergara B. Fundador del Ciclopaseo de los Miércoles (CPM). Miembro de la Mesa de la Bicicleta

Por Andrés Felipe Vergara / Columnista invitado

Como muchos bogotanos, mi primera experiencia con la bicicleta y con la ciudad fue la ciclovía. Cuando estaba niño y que la premisa mayor de los papás era no salir a la calle porque era peligroso y menos   si era en bicicleta, la ciclovía se convirtió en la manera de poder salir a conocer la ciudad y de la manera más divertida, en bicicleta. Desde entonces he sido un usuario, un defensor y un convencido que este es un espacio muy importante para una ciudad como Bogotá.

Creo que los bogotanos aún no hemos dimensionado la importancia de la ciclovía. Su aporte se puede ver desde diferentes aspectos. Por eso, este patrimonio de la ciudad debe consolidarse y crecer y llegarle aún a más bogotanos. Voy a mencionar algunas de las razones por las que yo amo y defiendo la ciclovía.

Gracias a la ciclovía cientos de bogotanos hemos descubierto que la bicicleta sí es una opción de movilidad. Estoy seguro que para muchos de los que somos ciclistas cotidianos, la ciclovía nos cambió el chip y nos demostró que en pocos minutos uno puede recorrer varias cuadras de la ciudad sin andar muy rápido. Inclusive, mucha gente ha visto en la ciclovía un momento para simular su recorrido al trabajo o a la universidad, y se dan cuenta que sí se puede. No sobra decir, que muchas personas utilizan la ciclovía dominical como desplazamiento en la ciudad.

Otro aporte fundamental de la ciclovía es que se convierte en el escenario más claro de inclusión e integración de los bogotanos. Por unas horas las barreras sociales se rompen, nos mezclamos con una convivencia poco común en la ciudad y la tensión del tráfico disminuye notablemente. Con la ciclovía se democratiza el espacio, más personas y más diversas conviven en un espacio al que en el resto de la ciudad solamente pueden acceder ciertas personas. Cientos de miles de personas que no cuentan con una finca, un club, un parque o un gimnasio, ven en la ciclovía el momento para salir, para convivir, para hacer ejercicio o para hacer planes.

Las estadísticas muestran que en el horario de ciclovía es cuando más personas salen al espacio púbico pero es el momento en que menos delitos se cometen. Eso demuestra que la ciclovía transforma a la gente, nos hace más humanos y más sociables.

Por último, veo a la ciclovía como un gran parque lineal porque a lo largo de cualquiera de sus corredores se puede conocer la historia de Bogotá como si se tratara de un gran museo de la ciudad. Pero además, quien que sale a la ciclovía vuelve a creer en la ciudad, la ve con otros ojos diferentes al del afán del trancón de la semana. Esto es muy importante porque somos una ciudad con una autoestima colectiva muy baja y escenarios como la ciclovía son de gran importancia para generar una ciudadanía comprometida con sacar adelante a Bogotá.

Por lo anterior, la ciclovía es algo que debemos defender los bogotanos. En más de dos oportunidades ha estado en riesgo, y gracias a la ciudadanía activa hemos logrado defenderla ante intereses particulares y egoístas de algunos ciudadanos. Ojalá cada vez más la valoremos, la utilicemos y la aprovechemos. No lo duden, este es el mejor plan de la semana.

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