Presunta loca

Por: Mar Candela, ideóloga Feminismo Artesanal.

Por Mar Candela Castilla

“Presunta loca”, “presunta mentirosa”,”presunta provocadora”, y mil imaginarios de presunciones carga la mujer que denuncia a voz en cuello que ha sido víctima de violencias e incluso de violación.
Ese es el café de cientos de colombianas cada día.

El terror a ser sometidas a todo tipo de etiquetas y, señalamientos que casi siempre terminan en escarnio público lo cual hace que tan solo una de cada cuatro mujeres se anime a denunciar y que la mayoría de las denunciantes desistan de la búsqueda de justicia en su proceso y decidan dejar dormir sus casos en las oficinas de justicia donde se llevan los procesos.

De acuerdo con Medicina Legal, en Bogotá, cada dos horas una mujer es agredida sexualmente; sin embargo, esta cifra sólo corresponde a los casos denunciados, por lo que los datos reales pueden doblar o triplicar los casos.

Según la Fiscalía General el estado procesal de las investigaciones por los delitos sexuales y la violencia intrafamiliar que se tramitaron entre 2009 y 2012 demuestra que entre el 81% y 90% se encuentran en situación de impunidad, y cada semana un promedio de cuatro mujeres son asesinadas y aun así hay quienes dicen que tenemos que callar por “prudencia” argumentando que “muchas mujeres denuncian maltratos y violaciones para desprestigiar” si vamos a hablar de mujeres que denuncian maltrato sin ser cierto hagamos honor a la verdad, si bien no se puede negar esta realidad hay que dejar sentado el precedente que se trata de “algunas mujeres” y no de “muchas”, es inaudito que en un país donde la mayoría de violencias que viven mujeres y niñas es a mano de parientes cercanos, profesores, padrastros, pareja e incluso padres se ponga cortina de dudas sobre un grito desesperado de auxilio de quien dice haber sido violada, que lo hagan los hombres es “natural” siempre ha sido así pero que lo hagamos las mujeres no solo es un acto despreciable, increíble, desmotivador sino que para quienes dedicamos la vida a confrontar esta realidad de violencias que vivimos a diario las mujeres indica que aún no hemos logrado hacer comprender la dimensión de impunidad que se vive en Colombia en los temas de violencias y abuso sexual a las mujeres, tantas campañas de prevención, de información de concientización y no lograr calar en lo profundo del entendimiento de la ciudadanía solo deja claro que la violencia hacia las mujeres se queda en ítem social más de moda y que no hemos logrado involucrarnos en el tema generando una gran impotencia en quienes trabajamos a diario a para lograr que frente a las violencias vividas las mujeres no callen.

Siempre que una mujer se niega a respaldar una denuncia yo le digo:“ojala un día no te violen para que nunca sepas lo que es la indiferencia y falta de solidaridad femenina para que nunca tengas que suplicar para que te escuchen con atención, que insinúen que estás loca o que mientes mientras cargas la pesada cruz de las heridas causadas por tu violador”, solo cuatro de cada diez victimas denuncian porque en Colombia denunciar abusos sexual es exponerse al escarnio público y a todo tipo de señalamientos sociales.

Considero que el deber ético de toda mujer es ayudar a visibilizar denuncias y acompañarlas hasta que se esclarezcan los hechos, no son a las denunciantes a las que debemos cuestionar si no a los denunciados y si bien no podemos dar sentencia debemos entender que si toda mujer que se atreve a denunciar en este país es una presunta loca entonces nosotras debemos pensar que todo denunciado por estas “locas” es un presunto violador hasta que el juez diga lo contrario.

Durante años he cargado todo el tiempo con el hecho de que algunas personas me tilden de cuanta etiqueta se les ocurre por lanzarme sin tarareo a creer en las mujeres cuando llegan a mis espacios y “gritan” pidiendo compañía y respaldo en sus procesos de denuncias y lo hacen porque en Colombia ser una mujer víctima de violación es algo así como ser portadora de una sarna o lepra… nadie la quiere cerca incluso los familiares y amigos suelen darle la espalda a las víctimas.

Mi invitación a todas las mujeres en esta semana es a no dar la espalda a las denuncias , a acompañar los procesos así sea a distancia, a cuestionar siempre al denunciado y nunca a la denunciante, porque si queremos que Colombia no siga siendo un país de impunidad para las mujeres indiscutiblemente debemos aprender a dimensionar que el presunto violador siempre hará todo lo que esté a su alcance para desacreditar a su denunciante y nosotras no debemos participar de ese juego.

Esta invitación no se trata de básica solidaridad femenina. Se trata de sentido de la justicia , si las mujeres cuando denunciamos somos presuntas locas y nos exponen a escarnio público por ello , y nos re victimizan cada vez que explicamos los hechos por simple justicia al presunto violador se debe visibilizar, sin declararlo culpable hasta que se esclarezcan los hechos debemos acompañar el caso de ese modo garantizaremos que ninguna denuncia pase de agache.

Queremos “calles “para mujeres libres, sociedades donde las mujeres hagamos uso de nuestro derecho a una vida sin violencias y eso solo sucederá si las mujeres vemos en las denunciantes presuntas “locas” y en los presuntos violadores “presuntas víctimas”.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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