Hernán Torres

Por: Nicolás Samper C. / @udsnoexisten

Por Publimetro Colombia

Su frase en la rueda de prensa fue contundente: “Eso fue el dueño. Fue Juan Carlos Ortiz el que me sacó”. Le acababa de preguntar alguien en la rueda de prensa posterior en el que su equipo, Independiente Medellín, había destrozado a Millonarios 4-1 en El Campín sobre las nostalgias que siempre generan estos reencuentros. Y claro, Torres estaba nostálgico. Gracias a sus oficios Millonarios pudo quitarse de encima una camisa de fuerza que en vez de curar sus dolencias lo estaba conduciendo a un estado aún más profundo de locura.

Y Torres siempre ha sido un hombre auténtico, agradecido y humilde. Pero tuvo tiempo de hacer, desde la tranquilidad que siempre otorga el estar lejos –más allá que lo suyo no haya sido un alejamiento voluntario sino la intemperante obligación de otros para que siendo un héroe terminara exiliado– un diagnóstico claro de cómo Millonarios se ha ido cayendo a pedazos y sobre los responsables de esta eficaz y patética obra de demolición.

El que fuera arquero de Quindío, Tolima, Medellín y Millonarios fue franco: la dirigencia acabó con un proyecto que comenzó con Richard Páez y que lo tuvo a él como siguiente dueño del testigo triunfador. Y ratificó eso que tantas veces se habló pero que jamás pudo ser comprobado: que la presión por sacarlo del club no fue nueva sino de tiempo atrás.

Me acuerdo que mucho se habló de la posible salida de Torres de Millonarios cuando el equipo perdió aquel amistoso nefasto ante el Real Madrid. Y hoy queda en el ambiente esa sensación de que, de no haber sido campeón, al DT le hubieran hecho la boleta mucho tiempo antes, rompiendo un camino ya armado. Pero Torres ganó la partida y le dio un envión de oxígeno a su contrato cuando estaba a punto de ser roto.

Porque para esos instantes de ocho goles en contra ya se estaba pensando en el proyecto español y en tantas cosas que después poco resultado dieron. Por eso me alegra que le esté yendo bien a Hernán Torres, un tipo serio, tranquilo, a veces de genio templado y que hizo del “indicutiblemente” (así, sin “S”) una de esas muletillas que lo pintan de cuerpo entero.

Su proyecto futbolístico con el DIM no viene solo: cuando agarró armó un equipo a su gusto y con el beneplácito de los directivos y del presidente del club, Gabriel Silva Meluk, quien también anduvo por Millonarios en momentos de celebraciones. El DIM, que salvo la campaña de 2012 que lo llevó a la final justamente ante Millonarios, era un barco a la deriva preocupado por la inminente posibilidad de quedar condenado a un descenso de categoría, consiguió fortalecerse desde lo institucional y luego esos frutos se están reflejando en la cancha.

Una última frase dejó el buen Hernán, antes de irse a seguir pensando en su equipo: “Esta hinchada se merece cosas grandes y sé que les van a llegar”.

Dios te oiga, Hernán, pero “indicutiblemente” a este paso que vamos lo veo lejos.

Por: Nicolás Samper/ @udsnoexisten

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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