Libreta de calificaciones Colombia-Uruguay

Por: Nicolás Samper/ @udsnoexisten

Por Por: Nicolás Samper/ @udsnoexisten

Por: Nicolás Samper/ @udsnoexisten

Hay una imagen que se va a quedar en la retina de todos. James Rodríguez acababa de hablar a la prensa en pleno campo del Maracaná, uno de esos estadios por los cuales el fútbol tiene sentido. De pronto, en medio de semejante mole llena de historia el chiquitín colombiano miró hacia un costado: las pantallas del estadio mostraban su cara y él se quedó mirándose, en un acto enternecedor e infantil, como preguntándose “¿ese soy yo?”.

Con esa misma inocencia, que emociona hasta al más duro del corazón, juega James. El mejor jugador de Colombia, lejos, en la Copa del Mundo. Siempre va al frente. No es llorón -un ejemplo de talento lacrimógeno y de pucheros antipáticos es Cristiano Ronaldo-, se levanta siempre, recibe golpes y no dice nada -la entrada criminal de Cavani es el botón de la muestra- y cuando puede inventar genialidades como esa postal inolvidable del primer gol, lo hace sin miedo. Sin sobreactuaciones. Sin bobadas. Mientras Cristiano Ronaldo posa ante las cámaras, James se mira asombrado, diciéndose internamente “¿ese soy yo?”. Eso es lo que lo hace aún más gigante: que no ha perdido esa capacidad de sorpresa. Juega como en el patio de la casa, sin miedos ni poses.

David Ospina (8): fue el segundo jugador más importante de Colombia. Ya hubiera querido tener el Pulpo Paul sus tentáculos para atajar cuatro pelotas con destino de gol. La mejor: el remate de González que desvió a su mano izquierda.

Camilo Zúñiga (7): recordó su pasado como número 10 en Nacional y marcó la sorpresa cuando se fue al ataque, haciendo diagonales precisas y que rompieron el centro del campo uruguayo. En la segunda parte sintió el desgaste.

Cristian Zapata (7): se puso de mago en una salida en el primer tiempo pero por fortuna el truco de su gambeta alargada le salió bien. El público, como pasa con los magos, lo aplaudió, aunque sufrió tanto como aquel prestidigitador que atraviesa con un cuchillo a la bella mujer dentro de la caja. De resto sin problemas.

Mario Yepes (8): el capitán está mejor que nunca en los cierres y cuando hay que bravear no arruga. Le mentó la madre a Forlán, a Cavani, a Arévalo Ríos por defender a su gente. Muy bien. Firme candidato por sus diálogos en el campo a estar en alguna “noche verde”.

Pablo Armero (7): le dijeron en el camerino “concéntrese, para que no se le olvide” y el hombre atinó. No salió al ataque en el primer tiempo para no regalar la espalda y en la segunda parte, cuando encontró lugar, sí emergió como wing. Armó parte de la jugada del segundo gol.

Carlos Sánchez (7): firme en marca, el afro del Elche sigue demostrando que la amarilla que le sacaron ante Grecia es un accidente. Es jodido encontrar a un volante de marca tan limpio como él y tan efectivo.

Abel Aguilar (7): estaba jugando para 9 puntos pero al final el cansancio hizo que no pudiera aguantar los embates uruguayos en el remate del juego. Ha sido su mejor partido en el Mundial.

Juan Guillermo Cuadrado (8): cuando uno va a lanzar improperios contra el televisor por su exceso de traslado, el tipo hace un pasegol medido con la cabeza. Extraordinario jugador, pero tiene que soltarla más.

James Rodríguez (10): es que yo ya no sé que escribir acá porque cada palabra se hace pequeña. Es un futbolista sin techo conocido. Solo él es capaz de hacer el gol más lindo del Mundial o aparecer como un rayo para anotar el segundo y estar tan tranquilo, como una lechuga. Además escogió el Maracaná para su proeza. Gigante ese chino.

Teófilo Gutiérrez (8): cualquier tipo de sociedad (simple, en comandita, anónima) se hace con el de La Chinita. Abre espacios y pivotea como crack. Fue autor intelectual del segundo gol con su fantástica diagonal.

Jackson Martínez (5): algo errático, bien cubierto por los tres centrales que dispuso Uruguay, no entró mucho en el circuito. Igual a un tipo de su talento se le espera siempre.

Adrián Ramos (6): actuó poco pero su misión era contener a los defensas uruguayos.

Freddy Guarín (5): entró para ponerle un ladrillo más a la estructura defensiva y para encontrar algún espacio por derecha para volcarse al ataque.

Alex Mejía (5): Mejía aún no sintoniza en el juego y se siente perdido. No quitó muchas pelotas. Entró, para salvarlo un poco, en el momento más caótico de Colombia en el partido.

Por: Nicolás Samper/ @udsnoexisten

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo