Era mamando gallo

Por: Camila Chaín @camilachain / www.camilachain.com/ Directora de Contenidos del Sistema W Radio Colombia y Mujeres W

Por Publimetro Colombia

Llevo años en Bogotá y, como buena costeña, aún trato de adaptarme, no a la ciudad, porque me fascina; no al clima, porque es muy agradable; no a los atardeceres, porque son hermosísimos, sino a la forma de comunicarnos entre costeños y rolos.

Sí, entiendo que los costeños siempre queremos mostrar alegría, somos confianzudos, saludamos a todo el mundo, tuteamos y ponemos la música a todo volumen.

Hablamos duro cuando contestamos el celular, en fin. Todo esto nos identifica, pero podríamos intentar bajar la voz, el volumen de la música y mucho más si fuera necesario.

Lo que yo no podría hacer jamás es dejar de hacer esos comentarios que buscan sacarle una sonrisa a la gente y que muchas veces son malentendidos, la popular “mamadera de gallo”.

Por ejemplo, esta semana que he ido con juicio al gimnasio me entregaron mi rutina. Para los que no hacen mucho ejercicio, les hablo de una hoja en la que, después de un examen médico, nos escriben allí qué debemos hacer, cómo lo debemos hacer y cuántas veces. Como no soy experta en el tema y de paso soy nueva en el tema del gym, fui directo a buscar a un entrenador para que me guiara y, como buena barranquillera, le dije: “Hola, necesito que me ayudes, porque me entregaron mi rutina y yo la miro y la miro y siento que está como en chino o en inglés”.

Él me miró, puso una mala cara terrible y me respondió de forma escueta y directa: “No, está en español, venga conmigo y le explico”.

Yo quedé ‘plop’ como Condorito, quise decirle en ese instante que traté de ser divertida y que no tenía que reaccionar así, pero caminé con mi papel en la mano y entendí que no todo el mundo comparte esa forma relajada de ver las cosas. Sí, confieso que me cuesta un poco de trabajo, es más, a veces me hacen sentir mal, pero yo seguiré intentando, porque ajá, así somos.

Lo interesante fue que a los pocos minutos llegó la confianza y me explicaron los ejercicios, me ayudaron a buscar los implementos necesarios y hasta me corrigieron postura y me felicitaron por hacer todo bien. Entonces, me puse a pensar si lo que sucede muchas veces es que las personas se protegen un poco, si sienten que el comentario las agrede, o si han tenido un mal día y lo que menos quieren es que venga alguien a decir un par de cosas que no quieren oír. En fin, no puedo generalizar, porque no todas las personas reaccionan igual, pero sí les puedo asegurar que en mi tierra costeña siempre se gozan todo.

Por: Camila Chaín @camilachain / www.camilachain.com/ Directora de Contenidos del Sistema W Radio Colombia y Mujeres W

Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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