RADIO PORNO

Marcela Alarcón @MarcelaAlarcon

Por Publimetro Colombia

Cualquiera que piense que hacer radio es fácil está equivocado. Hacer producción, enfrentarse al micrófono, manejar una consola, poner la música, contestar a los  oyentes, a veces adivinar lo que quieren, manejar la pauta y las actividades de la emisora es un trabajo que necesita concentración.  Así corre la vida de la radio, como una empresa cualquiera. 

Desde hace tiempo en Colombia se escucha Radio Porno. Esa que deja al descubierto la vacía cabeza de los que la hacen, de los que se escudan en creerse irreverentes y hablan abiertamente de sexo, usando la vulgaridad, siendo grotescos y a veces hasta tratando mal a los oyentes.

Pareciera que estuvieron en a la universidad solo para coger un bus que pasa por ahí y no para formarse. Pareciera que se les olvidó la parte de Teorías de la Comunicación en la que a uno le cuentan para qué están los medios. Los medios tenemos varios usos, por ejemplo, educar, divertir, informar, dar herramientas de juicio, entre otras, pero el profesor nunca dijo que en la radio se podía hablar de sexo, hacer gemir a las oyentes como si fuera un orgasmo, ni mucho menos poner mujeres a desnudarse frente a una cámara para un programa que hace radio, no películas XXX.

A eso llamo yo Radio Porno. Esa radio barata, sin cerebro, sexual, radio que no tiene nada de irreverente, no forma.

Sumado, está la agresión hacía las oyentes, el maltrato a la mujer y el sentimiento de “macho” que quieren generar en sus oyentes y que no aporta a tener un país mejor.

Pero después del programa, se ve en Twitter a los mismos que maltratan una niña de 15 años decirles a sus seguidores que no se peleen por un equipo de fútbol. No hay coherencia.

¿Qué sentirá la mamá de una adolescente a la que le dicen al aire “perra”?

Que no se les olvide a los que hacen Radio Porno que van a tener hijas, si no es que ya tienen, que se imaginen a sus hijas maltratadas por una voz en la radio a ver si les gusta. Que tengan presente que están cultivando para después recoger y que no se sorprendan cuando sus hijos los traten mal, sean irrespetuosos o les parezca normal quitarse la ropa frente a los amigos.

Es verdad que cada oyente que se toma el tiempo de llamar y se deja maltratar es responsable, si eso le gusta, eso le dan. Si nadie llama, si a nadie le gusta, pues nada de eso dan.

La culpa de esa clase de radio la tienen los oyentes, los que escuchan y participan. Porque si el oyente defiende su derecho a tener contenidos, le exige al locutor hacer bien su trabajo y se pasa a otra radio, más respetuosa, ese tipo de programas no progresarían.

Es un llamado a la buena radio. Hacer radio, hablar de sexo, ser divertido, respetuoso y no caer bajo, bien puede ser un arte y artistas al aire, pocos quedan y pocos se están formando.

En Estados Unidos hay emisoras de los canales adultos que no suenan tan burdos. Y existe el show de Howard Stern, que hace Radio Porno, shows dedicados a los grandes, no puestos en la radio que escuchan los menores de edad.

¿Será esto lo que nos ha dejado el reguetón? ¿O será esto culpa de directores de radio sin educación ni responsabilidad social? ¿Será que desconocen que el futuro del país los está escuchando?  ¿Será que usted es capaz de cambiar de radio y demostrar que es más inteligente que esos tristemente llamados “locutores”?

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