La economía va bien

Por: Adolfo Zableh Durán / @AZABLEH

Por Publimetro Colombia

Este es Jesús Barrera, tiene 64 años pero parece de 80 mal contados, y en su encía inferior tiene dos dientes bien separados que hacen las veces de arco de fútbol sin travesaño. Vive en la calle y puede encontrarlo por los lados de la 72 con novena.

Está rodeado de bancos, oficinas de multinacionales, embajadas y almacenes de lujo, todas entidades que mueven mucho dinero. Y aunque sus vecinos son ricos, Jesús no tiene dónde caerse muerto. O sí: un cambuche que ha ido armando con los años donde tiene colchones viejos, sillas rotas, cajas, envases de gaseosa, cubiertos de plástico y otros elementos que le ayudan a sobrevivir.

Dice que fue paracaidista del Ejército y que tiene un hermano llamado Ángel, que es pastor. Jesús sacó de uno de sus bolsillos un papel arrugado con el número de celular de su hermano, yo le marqué pero no me contestó. De golpe estaba dando misa.

Hace unos años un carro lo atropelló y lo dejó en coma durante cuatro meses, lo que hace que hoy se mueva a paso lento y tembloroso, siempre ayudado por un bastón. A 200 metros de su casa hay un CAI, que ni lo molesta ni lo ayuda, simplemente lo deja ser. Jesús vive de la limosna y recoge entre diez y quince mil pesos al día. Sus únicas amigas son unas palomas que comen de su boca las galletas que le compra a un vendedor ambulante que tiene su puesto nada más cruzar la calle, en el carril de la 72 que va de oriente a occidente.

A pocas cuadras de su cambuche, solo subiendo la loma que lleva a Rosales, tienen su casa el alcalde de Bogotá y el presidente, en teoría los dos hombres más poderosos del país. El otro día Santos dijo que la economía iba bien y que al menos 2,5 millones de colombianos habían salido de la pobreza, mientras que el DANE afirma que más de 14 millones de colombianos son pobres. Ignoramos si Jesús Barrera está dentro de las estadísticas de uno u otro, lo cierto es que su cara es la de la miseria y el olvido, que suelen no verse nunca en las cifras oficiales. A ver si alguno de sus vecinos, y no me refiero a las palomas, algún día le dan la mano.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo