¿Por qué los puertorriqueños lo dejan todo?

SAN JUAN. Ernesto, un estudiante de ingeniería en Puerto Rico, me preguntó si podíamos hablar en inglés. ¿Por qué? Porque quiere practicar con el fin de conseguir un intercambio estudiantil en Estados Unidos.

“Estados Unidos es mi futuro”, me dijo. “Mi hermano y mi hermana están en una universidad de Florida. Bueno, allí están la mayoría de mis primos y mis amigos de la escuela. Todos queremos ir porque nuestra economía aquí es deprimente, mientras que la de Estados Unidos es muy prometedora”.

Ernesto es el típico joven puertorriqueño: ningún otro país en América Latina experimenta tal éxodo, especialmente de gente joven con estudios. El año pasado cerca del 2% –una de cada cincuenta personas– dejó la isla caribeña. Ahora hay más puertorriqueños viviendo en Estados Unidos que en la isla: 4,6 millones contra 3,7 millones. Solo un cuarto de millón de puertorriqueños vive en Orlando. La población de la isla está disminuyendo cada año y cada vez empeora. Vicente Feliciano, un economista de Advantage Business Consulting, le dijo a Reuters: “La sociedad está envejeciendo a un ritmo alarmante. La migración está en aumento y la escala socioeconómica está disminuyendo –de neurocirujano a empleada doméstica–. La constante es que los migrantes tienden a ser cada vez más jóvenes”.

La población se va por razones obvias: en primer lugar, la economía está mal, siete años de recesión, un enorme déficit y deuda, y una tasa de desempleo del 13%. En segundo lugar, es posible que se vayan, porque los puertorriqueños disfrutan de derechos ilimitados para vivir en Estados Unidos. Esto plantea una gran pregunta: ¿Por qué muchos latinoamericanos de otros países abandonarían sus países para buscar mejores posibilidades en América del Norte si tienen recursos? No lo sabemos, pero sabemos que en algún lugar entre 11 y 13 millones de inmigrantes ilegales mexicanos viven en Estados Unidos. En otras palabras: Estados Unidos es un imán.

Para los políticos y las empresas puertorriqueñas, la emigración a gran escala es un gran problema. El gobernador Alejandro García Padilla intenta combatir el éxodo con un destacado comercial (“La Isla Estrella”, puede verlo aquí: http://bit.ly/1ejWVlF), que ha sido difundido en los principales canales de televisión: un lindo niño mira las estrellas y en lago “atrapa” una estrella brillante que muestra la historia y los personajes famosos de la isla. El tema es obvio: permanecer en Puerto Rico y poder alcanzar las estrellas. Bueno, aquí hay un problema –un gran problema de imagen para el gobernador–:

La semana pasada se reveló que el niño del comercial (junto con su hermano gemelo y su familia) salió de la isla para ir a Florida. Un vecino explicó que la familia no pudo “encontrar” justicia económica y han salido con el objetivo de buscar un futuro más promisorio en Orlando. Un portavoz del gobernador confirmó la salida y un periodista local, Héctor Vázquez Muñiz, quien habló con la familia, calificó al incidente como “irónico”: “La familia no tuvo opciones, ya que tuvieron que abandonar su patria en busca de una mejor calidad de vida para sus hijos. Ahora están felices y buscan nuevas oportunidades”.

No todos los países son como Puerto Rico. México, es el segundo país de América Latina que tiene un alto nivel de emigración hacia Estados Unidos en las últimas cinco décadas. En total, casi 12 millones de personas con antecedentes mexicanos viven en Estados Unidos, y hay que añadir que unos 6 millones viven allí ilegalmente. Pero durante los últimos años se ha invertido la tendencia: ahora cerca de un 1,5 millones están regresando de Estados Unidos a México, y menos de 1,5 millones de personas toman otro camino. ¿Qué lección pueden aprender otros países y Puerto Rico de México? Lo más importante: conseguir un equilibrio económico, porque si hay esperanza de conseguir trabajo en casa, bueno, entonces usted puede y desea quedarse.

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