El jardín de Xeni

Pablo Francisco Arrieta / @Xpectro/ Profesor

Por Publimetro Colombia

Con la llegada de Twitter a nuestras vidas los periodistas dejaron de camuflarse con el paisaje del medio para el que trabajaban. Hay un caso que recuerdo claramente: Xeni Jardin. Esta rubia reportera, combinación de Sharon Stone con supergeek, contribuía en medios como CNN, Fox, MSNBC, ABC, NPR, Wired pero donde la leía (y sigo haciéndolo) frecuentemente era en Boing Boing. El sitio web contaba con Xeni al lado de Mark FraunfelderDavid Pescovitz y el escritor de ciencia ficción (y propulsor de repensar el derecho de autor) Cory Doctorow.

 

Su nombre lo tomó de Xeniflores, palabra inspirada en la cultura guatemalteca y que significa protectora de flores, y Jardin no necesita explicación para los que hablamos español. Sus opiniones han desatado controversias y de seguro ha de tener tantos seguidores como detractores. Pero fue con el pajarito azul que empecé a reconocer y ubicar claramente sus posiciones. Si bien con frecuencia se dedicaba a reportar sobre innovaciones tecnológicas o ataques a la libertad del mundo digital, vi que su compromiso iba más allá, 

 

En el 2007 se desplazó a Guatemala como parte de WorldChanging y reportó lo que fue viendo a su paso. Como narradora multimedial, llevó un diario de viaje que podemos explorar tanto en texto e imágen como en sonido y video. Desde esas tierras nos relató la revolución de Twitter que antecedió la egipcia, pero que todos hoy olvidamos: Guatemala, Colom, Rosenberg…

 

Pero fue en Diciembre del 2011 que esta mujer nos dejó entrar del todo en su mundo y ver de qué está hecha. Inspirada por su amiga y bloggera de Forbes Susannah Breslin quien descubrió que tenía cancer y lo compartió, Xeni decide dar ejemplo de responsabilidad y hacerse ella una mamografía. El resultado es igual al de Breslin. Y sus vidas cambiaron…

 

Desde entonces usa su cuenta en Twitter y sus actos multimedia para dejarnos saber de su vida y reflejar la de tantos otros. Hay días de procesos médicos, otros en los que se comparte el miedo, algunos en los que rechaza la forma como se aprovechan comercialmente de los enfermos, otras veces descubre la sabiduría de los tratamientos populares… Frecuentemente nos usa como espejo y muestra imágenes donde se la vé delicada pero no por ello débil. Y la acompañamos.

 

Lentamente su voz se ha convertido en una fuente de información para la comunidad que se ve afectada por esa realidad. Y de paso nos conecta a todos, sumando sus nuevos compañeros a este público que ha tejido con los años y a los que nos enseña que la vida digital no es más sino un reflejo de lo que hacemos en este mundo tan real y doloroso. Somos de ella, no de los medios para los que escribía. Es la mujer la que nos reune, no un servicio informativo.

 

El pasado día de la madre, mientras el mundo dejaba volar mensajes de felicitación a las suyas, Xeni dedicó el día a retransmitir las cortas historias que le llegaban por Twitter y en las que muchos hijos, esposos, amantes, amigos recordaban a sus mujeres, madres, hermanas que habían sido tocadas por el cáncer. Historias de vencidas y triunfadoras se mezclaron a lo largo del día y cada mensaje sobre ellas nos recordaba el motivo por el cual celebramos esa fecha. La ausencia dolorosa, hizo que los que podemos nos conectaramos más fuertemente y aprovecharamos la oportunidad que aún tenemos. Sin moverse, sus dispositivos digitales conectaron a Xeni con el planeta entero, y nos dejamos iluminar con su antorcha de amor.

 

Al caer la noche, montado en un taxi, leí una historia que compartió: la de dos amigas que, al descubrir una que estaba enferma terminalmente, comparte junto a ella y su familia el proceso. Cada día fue una celebración hasta que la vida la separó de sus seres amados. En su memoria, y como enseñanza del proceso, la amiga superviviente inició un sitio web para ayudar a otras mujeres en este paso que nadie quisiera dar. Y cómo afrontar la terrible realidad cuand o para algunos llega el último día de las madres.

 

El domingo pasado, mientras Bogotá marchaba repudiando los crímenes de género, Xeni estuvo en su tierra defendiendo el valor de las mujeres en el desarrollo del mundo digital en el que vivimos. El periodista David Streitfeld escribió un texto en el que arrancaba diciendo que los hombres crearon internet y esto desató la cascada de mensajes de todas partes que resdistribuyó Jardin y en los que se mostraba cómo con frecuencia los logros de las mujeres son opacados y no reconocidos  justamente. Para la muestra, Ada Lovelace y Grace Hopper son heroínas digitales desconocidas para la mayoría. Respeto, educación y valorar la diferencia son cosas que faltan tanto en nuestras tierras como en Silicon Valley al parecer.

 

Sin aspavientos, Jardin nos enseña a diario que la tecnología sirve para lo que decidamos que sirva. Y nuestras vidas pueden ampliarse con ella. Sin ser representante de nada, nos muestra la importancia del TLC, ese que no beneficia a ningún partido pero sin el cual la mejora de nuestra economía es insignificante. Tender Loving Care, esa sigla que tanto hace falta en nuestra patria y que no parte del gobierno sino de nuestras casas y aulas.  Porque al final la tecnología es tan buena o tan mala como el corazón de quien la utiliza, y esa es una pieza que no puede programarse con ventanas, manzanas o pingüinos.

 

Hoy Xeni es una amiga que no conozco pero que espero se recupere pronto. Nos repite lo que otro tejedor de redes dijo: “con un gran poder viene una gran responsabilidad”. Porque cada uno es libre de hacer de su capa un sayo y de su Twitter una trinchera… o un jardín para cuidar y apreciar las flores.

 

Postweet: Nave espacial recogió escritor norteamericano en las últimas horas. Versión oficial nunca reconocerá el hecho. Buen viaje, sr. Bradbury.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo