Diez historias de colombianos en Argentina

(Teo Gutiérrez fuera de concurso)

Por Publimetro Colombia

10 – Frank Pacheco, avaricia extrema

 

Para algunos Frank, para otros Fram. Nunca lo supimos, porque el mismo jugador se ahorró las aclaraciones. En realidad ahorró todo lo que pudo, empezando por el fútbol. Sus pasos por Independiente, Belgrano y Olimpo no fueron tan importantes como su fama de tacaño, esa que lo hizo protagonista de muchas historias. Invitado a un programa de radio, llegó a exagerarle el costo del viaje al periodista para quedarse con el cambio. También le prometió a un hincha su camiseta si este le colgaba una bandera colombiana en señal de apoyo. La divisa apareció, más no la camiseta de Pacheco, que por supuesto no iba a regalar algo que luego tenía que pagar. De más está decir que a pesar de sus recaudos, se fue en deuda.

 

9 – Pedro Portocarrero, para el desmayo

 

Además de ser físicamente aparatoso, este limitadísimo defensor no contó con demasiada fortuna a su arribo en San Lorenzo de Almagro en el año 2000. Ni bien pisó Argentina, el técnico Oscar Ruggeri dijo: “No lo conozco. Si juega bien, lo tendré en cuenta y sino, no”. Para colmo, sus compañeros se burlaban de él y lo apodaron Puerto Madero, por la similitud de su apellido con uno de los barrios de Buenos Aires. A base de esfuerzo, logró disputar 22 partidos e incluso anotó un gol por Copa Libertadores, que no sirvió de nada. ¿Más? Sí, en un partido ante Independiente tuvo la mala fortuna de chocar su cabeza contra la del uruguayo Diego Forlán. Portocarrero hizo todo lo posible por continuar el partido, pero unos minutos más tarde se desmayó. Al año siguiente, resignado, volvió al Santa Fe.

8 – John Edison Castaño, el Gio ochentoso

 

Llegó a Racing en 1989 y deslumbró a muchos con su habilidad extrema. Gambeteaba como ninguno y poseía un futuro enorme. A pesar de haber disputado pocos partidos, sus jugadas llenas de clase suelen ser evocadas por los memoriosos. Una rodilla con problemas, sin embargo, no le permitió explotar. Intentó e intentó hasta que día un reconocido barrabrava de La Academia lo amenazó y tuvo que irse del club. Cualquier similitud con Giovanni Moreno es pura coincidencia.

7 – Leonardo Fabio Moreno, pintaba bien

 

Los futbolistas colombianos que pasan fugazmente por Argentina, en general, no regresan. Siempre hay algo que les impide volver: el éxito o la vergüenza. Por eso el de Moreno es un caso particular. Pasó por Belgrano de Córdoba en 1994, donde jugó apenas 8 partidos e hizo 1 gol. Desapareció durante una década entera y en 2005 regresó al país para actuar en un grande: San Lorenzo de Almagro. De entrada ilusionó a varios con una actuación brillante…en un amistoso de verano. Ya por los papeles, su nivel fue pésimo y colaboró con el récord histórico de ineficacia del club: 603 minutos sin convertir. La leyenda cuenta que a un perro que merodeaba por la zona del estadio le pusieron “Morenito” y eso lo terminó de derrumbar anímicamente.

 

6 –   John Jairo Tréllez, temperatura pectoral bajo cero

 

En 1994 lo compró Boca Juniors, a medias con la empresa Parmalat. Dicen las malas lenguas que César Luis Menotti tuvo que decidir entre contratar a Tréllez o a un muchacho que la rompía en el Cruzeiro de Brasil, un tal Ronaldo. El colombiano llegó como una gran figura, decepcionó, se lesionó y terminó siendo utilizado como moneda de cambio. En el Xeneize, entre torneos locales y competiciones internacionales, redondeó 19 partidos y marcó 3 veces.   Pero sus números no fueron lo que terminaron de sellar su destino, sino su poco compromiso con el juego y su tibieza para enfrentar los partidos calientes. Lo que en Argentina se conoce como pechofrío.

 

5- Óscar Villarreal, la carcajada del fútbol

 

“Es un jugador muy hábil y técnico. Es muy versátil y puede desempeñarse como delantero o media punta. Yo en América lo utilicé hasta de volante. Creo que es una muy buena adquisición”. Esas fueron las palabras del entrenador de Talleres de Córdoba,   Ricardo Gareca, para presentar en sociedad a Óscar Villarreal en el verano de 2007. Para colmo, al exReal Cartagena lo apodaban Pelé. Nada podía fallar, pero falló. Villarreal no fue ni la sombra de lo que prometía. Disputó 13 encuentros, no convirtió y encima fue amenazado por la barrabrava tras recibir una acusación insólita: “Vos te reís en la cancha”. El equipo terminó último tras ganar 1 solo encuentro de 19 y Óscar tuvo que mudar su mueca a Independiente Santa Fe.

 

 

4 – Carlos Junior Ischia, #FF Futbolista flogger

 

Hijo del argentino Carlos, aquel gran jugador del Junior de Barranquilla, de ahí su nombre. Nacido en Cali, pero formado futbolísticamente en Argentina, debutó de la mano de su padre en la Primera de Vélez Sársfield y actuó en la selección juvenil cafetera. Sin embargo, logró trascender al ser uno de los primeros futbolistas con Fotolog en nuestro país. Desde esa plataforma web cobró más notoriedad que desde adentro de la cancha. Bueno, para lograrlo tampoco era necesitarlo ser un gold member.

 

3 – Juan Angulo Villegas, el denunciante


Su paso por Argentina fue insignificante, pero al mismo tiempo fue clave para seguir agigantando el mito de Ricardo Caruso Lombardi, el mediático director técnico sospechado eternamente de pedirles plata a sus jugadores. Angulo se incorporó a Tigre en el segundo semestre de 2010 y pese a que disputó un par de partidos amistosos, nunca lo pudo hacer oficialmente, debido a una lesión que arrastraba desde unos meses antes de caer en Argentina. De todos modos, intentó ganarse un lugar, aunque el entrenador jamás le dio una oportunidad. Fue así como, en diciembre de ese año, Angulo explotó y acusó a Caruso en una radio: “le pidió dinero a mi representante. Le dije que no, que no soy limitado. Que podía hacer futbolísticamente lo que me pidiera, que me podía ganar el puesto”. Luego de la bomba el DT usó toda su experiencia e histrionismo para responderle, haciendo incluso una imitación burlona del futbolista, que al no tener pruebas tuvo que retirar la denuncia e irse del país

 

2 – Jairo Patiño, el más feo para medio país

 

Durante años el rostro del jugador más feo del fútbol argentino tuvo nombre, sobrenombre y apellido: Víctor Carucha Muller, un delantero errante que metió tantos goles como sustos en la sociedad. Con la incorporación de Jairo Patiño a Newell’s, en 2003, la discusión se abrió y hasta el día de hoy se mantienen los extremos. Por un lado, están los que dicen que hay que proteger la fealdad genuina y albiceleste, encolumnándose detrás de Carucha. Por el otro, están los que aún destacan la cara poco convencional y temeraria de Patiño, un crack que además jugó en River y Banfield. De todos modos, una fea disputa.

 

 

1 – Breyner Bonilla, con los pies hacia adelante

 

Con sólo 3 partidos oficiales hizo historia. Llegó a Boca de la mano del Patrón Bermúdez, para el Apertura 2009, torneo en el que no tendría chances de integrar el primer equipo. Recién al año siguiente y gracias a una sucesión de hechos fortuitos, como la suspensión de un partido por lluvia y la lesión del experimentado Hugo Ibarra, pudo debutar con la camiseta azul y oro, nada más y nada menos que en un Superclásico que terminaría ganando el   Xeneize 2 a 0.

 

Sin embargo, su momento de fama lo tendría unas semanas más tarde, en una derrota 3 a 0 ante Colón, cuando intentó detener (o matar) a un rival con una violenta acción.

Unos días después Bonilla denunció dichos discriminatorios por parte del delantero Esteban Fuertes y se largó a llorar ante las cámaras de televisión. Ya era tarde, el ambiente futbolero en Argentina lo había condenado. Así como llegó, se tuvo que ir.

Por: Juan Claudio Castro

*Creador de www.enunabaldosa.com, hincha de Racing @juancastroMDP.

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